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Hiperactividad y falta de concentración en los adolescentes

Hay numerosos casos de jóvenes que lo sufren pero a los que nunca les ha sido diagnosticado. Son víctimas de constantes reproches y por lo tanto experimentan un profundo malestar por no conseguir hacer todas las cosas como los otros chicos y dar continuos disgustos a su familia. Se sienten como una auténtica calamidad y por mucho que lo intentan, no logran poner remedio a sus fracasos.

El cerebro es como un ordenador pero en vez de microchips alberga miles de millones de células nerviosas llamadas neuronas. Estas neuronas se comunican entre ellas gracias a unas sustancias llamadas neurotransmisores. En algunos casos estos neurotransmisores funcionan a un ritmo diferente. Esto produce, en la persona que lo padece, dificultades para controlar los impulsos, la actividad y/o la atención.

Es importante pues que si vuestro hijo tiene “actitudes de hiperactividad” o muestra dificultades para concentrarse, acudáis en cuanto antes a un especialista que sepa dictaminar si está o no afectado por dicho trastorno.


El TDAH puede manifestarse provocando impulsividad e hiperactividad. Estas son las actitudes más frecuentes de los jóvenes que así lo acusan:

Hablan más de la cuenta, innecesariamente, y se van a menudo por las ramas.
Nunca encuentran el tiempo para realizar sus trabajos y siempre los hacen en el último momento. Les cuesta establecer un orden de prioridades dentro de las cosas que tienen que hacer.
Les cuesta controlar el paso del tiempo, siempre piensan que tienen tiempo de sobra para todo y en cuanto se dan cuenta “ya es demasiado tarde”.
Les cuesta planificar actividades con antelación y se dejan llevar fácilmente por las apetencias del momento.
Les cuesta entender, olvidan y discuten con mucha facilidad las reglas que les son impuestas.
A menudo se sienten inquietos y necesitan mover los pies, columpiarse en las sillas, jugar con alguna cosa con las manos o seguir el ritmo de la música de su “walkman”.
Les cuesta controlarse y a menudo se comportan de forma impulsiva, dicen cosas de las que luego se arrepienten, actúan sin pensar.

Se meten fácilmente en líos o son fácilmente blancos de las acusaciones cuando los líos se producen cerca de ellos.
Tienen cambios de humor muy repentinos.

El TDAH también puede manifestarse provocando dificultades en la concentración. Estas son las características más frecuentes de los jóvenes que así lo acusan:

Les cuesta seleccionar la información más importante.
Les cuesta mantener la atención en clase y no pueden evitar pensar en sus cosas.
Se sienten inseguros porque a menudo tienen la sensación de estar olvidando alguna cosa importante: la entrega de trabajos, la fecha de un examen, la cita con alguien, una fecha especial, etc…
Son conocidos por sus despistes.
No les resulta nada fácil desviar la concentración de una actividad para destinársela a otra.
Cuando lo que están haciendo no les atrae, se distraen con increíble facilidad.
 

Fuente: Fundación ADANA.

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