Para la Corte, Milagro no es una presa política
Por unanimidad, los cinco jueces del máximo tribunal del país ratificaron la actuación de la justicia jujeña y dijeron que la prisión preventiva dictada en contra de Milagro Sala está justificada, y coincidieron en que la dirigente, en libertad, podría entorpecer la investigación de los delitos de los que se la acusa.
En concreto, los jueces supremos consideraron que la organización que montó Milagro Sala en Jujuy, la Tupac Amaru, ejerció el poder con métodos intimidatorios y violentos. En consecuencia, cabe la posibilidad de que utilicen las mismas herramientas para persuadir a los testigos que declaran en contra de la dirigente, amedrentarlos y eventualmente realizar maniobras que impidan llegar a la verdad.
Esto es una derivación razonada del derecho, dijo la corte.
En otras palabras, el máximo tribunal del país descartó que la detención de la dirigente se deba a una persecución política, como se dijo hasta el hartazgo desde los sectores afines al kirchnerismo, y consideró seria la investigación que se lleva adelante en su contra por el supuesto robo de dinero que debía destinarse a la construcción de viviendas.
Así, parte de los argumentos de los organismos de derechos humanos, como el grupo de trabajo de la ONU, caen por tierra, ya que el máximo tribunal de justicia del país descartó que se trate de una detención arbitraria.
Por otro lado, los jueces, esta vez en un fallo dividido, decidieron que es necesario acatar la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que había solicitado que Milagro Sala siga detenida en condiciones alternativas a la prisión, en un ámbito distinto, como podría ser su propio domicilio.
Allí, los jueces supremos decidieron escuchar el pedido internacional, que considera que hasta que no haya condenas firmes en contra de la dirigente, se encuentra expuesta a sufrir daños irreparables, por su estado depresivo.
Sin embargo, esa situación podría cambiar si en las próximas horas un nuevo tribunal, el segundo que la juzga, decide condenarla nuevamente.
Esta pena se sumaría a la anterior, la que tiene por haber pergeñado el ataque violento contra el entonces senador Gerardo Morales, en el Consejo de Ciencias Económicas, de acuerdo a la sentencia de la justicia federal.
Así, Milagro Sala se enfrenta a horas decisivas para su futuro judicial. Puede volver a su casa, puede ser condenada nuevamente, pero sus argumentos se van acabando y parece haber llegado la hora de hablar de la corrupción por la se la acusan.