La Corte Suprema de Justicia de la Nación dictó un fallo con impacto sobre la cobertura de medicamentos de alto costo al establecer que las empresas de medicina prepaga no están obligadas a financiar un fármaco importado cuando existe una alternativa autorizada en la Argentina con el mismo efecto terapéutico. La decisión no registra antecedentes similares y fija un criterio que podría influir en futuros reclamos judiciales vinculados al acceso a tratamientos de elevado precio.
Fallo de la Corte Suprema: prepagas no estarán obligadas a cubrir el medicamento más caro
Esto si existe una alternativa nacional equivalente. La resolución podría convertirse en un antecedente relevante para futuros litigios vinculados a medicamentos de alto costo.
El máximo tribunal hizo lugar al recurso extraordinario presentado por OSDE y revocó las sentencias que habían ordenado cubrir íntegramente un medicamento importado para tratar la fibrosis quística, una enfermedad genética, hereditaria y crónica que afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo. La decisión fue firmada por los jueces Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz.
La decisión de la Corte Suprema
La causa comenzó a partir de un amparo presentado por una afiliada de la prepaga, quien solicitó la cobertura total del medicamento Trikafta, una terapia triple moduladora desarrollada en Estados Unidos y utilizada para el tratamiento de la fibrosis quística. Según surge del expediente, ese medicamento comenzó a importarse al país en 2020.
Frente al reclamo, la prepaga ofreció cubrir otro tratamiento con el mismo objetivo terapéutico: Trixacar, un medicamento de fabricación nacional autorizado por la ANMAT.
Sin embargo, tanto el juzgado de primera instancia como la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal ordenaron a la empresa financiar el medicamento importado.
Los magistrados consideraron especialmente el informe del médico tratante, quien sostuvo que la paciente había experimentado una mejoría significativa con Trikafta y señaló que no existían estudios de bioequivalencia que garantizaran que el fármaco argentino produjera exactamente los mismos resultados.

