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Falsificaba sellos del Estado para vender lotes: 7 años de prisión para un estafador de La Quiaca

El fiscal Alberto Mendivil reveló cómo operaba el delincuente: tenía una fotocopia real de un terreno suyo y, usándola como plantilla, fabricaba certificados truchos en su casa con firmas e imitación de sellos de Hábitat. Engañó a 22 familias vendiéndoles adjudicaciones que no existían.

  • Condena histórica: 7 años de prisión para un estafador en La Quiaca por vender lotes inexistentes.
  • Ardid ingenioso: Falsificaba sellos oficiales e imitaba firmas para crear certificados de adjudicación truchos.
  • Alerta fiscal: Se advierte sobre aumento de estafas virtuales y se recuerda que "los terrenos fiscales no están a la venta".

Una minuciosa investigación que se extendió por poco más de cinco meses en la ciudad fronteriza de La Quiaca, culminó esta semana con un fallo histórico. A través de la homologación de un juicio abreviado, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) logró una condena de 7 años de prisión efectiva para el autor de una millonaria defraudación habitacional que damnificó tanto a vecinos particulares como al propio Estado provincial.

El titular de la fiscalía quiaqueña, Alberto Mendivil, confirmó a Radio 2 que el imputado reconoció su autoría y culpabilidad ante la contundencia de la evidencia recolectada, aceptando la pena por un total de 22 hechos de estafa, defraudación y un hecho de peculado.

El engaño: la fábrica de "papeles truchos"

A diferencia de otras estafas donde se muestran terrenos ajenos, el delincuente aplicó una ingeniería basada en la confianza y la burocracia. El condenado, que era una persona muy conocida en La Quiaca, había recibido en el pasado una adjudicación real de un terreno (un acta de tenencia precaria).

El ardid consistía en usar ese único papel original como "plantilla". En su casa, escaneaba el documento, borraba sus datos y ponía los nombres de sus víctimas. Para que las familias creyeran que el trámite era legal, el estafador compró sellos falsos idénticos a los del Gobierno e imitó las firmas de los funcionarios de la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Hábitat.

Con estos papeles fabricados por él mismo, contactaba a amigos y conocidos haciéndoles creer que "tenía autorización" para vender los lotes del Estado. Las víctimas, actuando de buena fe, le entregaban ahorros en efectivo o le hacían transferencias bancarias a cambio de lo que creían era su título de propiedad.

El truco para que no lo descubrieran

La estafa funcionó durante casi un año porque el delincuente tenía una estrategia para estirar los tiempos. Cuando una familia iba a la empresa de energía o de agua a pedir la conexión y rebotaba porque el papel no figuraba en los sistemas, volvían a reclamarle al estafador.

En ese momento, el hombre ponía excusas burocráticas y, para calmarlos, les rompía el papel viejo y les entregaba un certificado trucho nuevo con otra firma falsa, ganando meses de tiempo. El engaño cayó cuando los vecinos fueron en masa a las oficinas centrales de Hábitat en San Salvador de Jujuy, donde se constató que todo era una farsa. En los allanamientos en La Quiaca, la policía encontró los sellos falsos y los recibos con los que operaba.

Ante este escenario, el fiscal fue categórico y envió un mensaje de alerta: "Los terrenos fiscales no están a la venta", recordando que no existen gestores ni particulares autorizados para comercializarlos, siendo Hábitat el único ente regulador.

Radiografía del delito en la frontera

Al ser consultado sobre el panorama general de la inseguridad en la ciudad fronteriza, el fiscal Alberto Mendivil aportó datos clave sobre la modalidad de los delitos que ingresan a su jurisdicción.

Por un lado, el funcionario del MPA llevó tranquilidad a la población al precisar que no se ha registrado un incremento importante en robos u otros delitos contra la propiedad. Explicó que las cifras en el norte provincial en cuanto a la delincuencia común se mantienen estables gracias al trabajo coordinado de prevención pública y las tareas de las brigadas de investigaciones.

Sin embargo, la verdadera preocupación judicial hoy pasa por la virtualidad. El fiscal advirtió sobre un notorio y preocupante aumento de las estafas virtuales a través de llamados telefónicos y engaños en redes sociales.

"Día a día los estafadores se van reciclando e inventando nuevos ardides. Gente que quizás no compra ni un número para el sorteo de una torta, termina creyendo que se ganó una camioneta 0 km o una casa y hace depósitos de dinero ilusionada", lamentó Mendivil. Ante esta situación, instó encarecidamente a la comunidad de La Quiaca a extremar los cuidados, no compartir datos personales ni claves bancarias bajo ningún concepto.

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Foto: fiscal Alberto Mendivil.