Murió Yayo Quesada, uno de Los Fronterizos
El martes 31 falleció en la localidad de Bower, Córdoba, el folklorista Yayo Quesada, uno de de los integrantes del conjunto Salteño Los Fronterizos.
Eduardo “Yayo” Quesada había nacido en la provincia de Buenos Aires hace 70 años y a mediados de la década del sesenta se incorporó a Los Fronterizos en reemplazo de César Isella.
Quesada había integrado en sus primeros años de juventud el conjunto Los Talas. Eran tiempos en los que trabajaba en una inmobiliaria de Villa Gesell y compartía actividad laboral y pasión por la música, con quien luego sería uno de los nombres más importantes de nuestro folklore: Rodolfo Giménez, más conocido como Argentino Luna.
La familia de Quesada era amiga de Los Fronterizos, que ensayaban en su casa. Fue así como Yayo los conocía desde chico. Cuando en diciembre de 1965 César Isella decidió abandonar el conjunto para iniciar su carrera solista, se planteó el problema del reemplazo. El nombre de Yayo Quesada surgió de inmediato, ya que si bien no tenía características musicales similares a las de Isella, conocía el repertorio completo de Los Fronterizos con sus correspondientes arreglos. Dada la urgencia del caso por los compromisos contraídos, Quesada se incorporó de inmediato al conjunto salteño y debutó en los primeros días de enero de 1966 en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María.
Allí comenzó una larga y exitosa carrera que lo llevó por los principales escenarios del mundo. Si bien César Isella grabó las obras más importantes del conjunto, fue Yayo quien llevó esas obras por el mundo. Uno sembró para que el otro cosechara. Por aquellos años, Los Fronterizos compartían escenarios con figuras de la talla de Charles Aznavour y Catherine Valente.
Yayo Quesada recorrió Europa y América con Los Fronterizos. En 1966, junto con Ariel Ramírez y Eduardo Madeo, entregó un ejemplar de la Misa Criolla al Papa Pablo VI en el Vaticano. Recibió las “llaves de la ciudad” de Utah en Estados Unidos y numerosos galardones internacionales.
En 1978 integró Llas Voces de Gerardo López”, junto con otros ex compañeros de Los Fronterizos en distintas épocas. Al llegar el nuevo siglo se sumó a López y Madeo para recordar los viejos tiempos y llevar su música por Argentina y España.
Temas como "P´al que se va", "Guitarreando", "Duerme negrito", "Por la huella del canto", "Canto a Entre Ríos", "El viento tiene una pena" y "Como yo lo siento", entre otros, fueron los máximos éxitos de Los Fronterizos que contaron con la primera voz de Quesada.
Quesada era un bohemio que, al decir de sus amigos “vivía en cualquier parte”; su casa era el mundo. Desde hacía un tiempo estaba radicado en Bower en casa de uno de sus hermanos, donde la muerte lo sorprendió mientras dormía.
Yayo nunca le dio mayor importancia a los efectos materiales; de hecho cuando se retiró de Los Fronterizos, regaló todos los objetos pertenecientes a esa época; trajes, discos, guitarra, diplomas…
Un gesto lo pintaba de cuerpo entero. La medalla que le entregara el Papa Pablo VI se la regaló a una sobrina con síndrome de down, porque “es la única que no le va a dar un valor que no tiene. A lo sumo podrá jugar, pero no la va a vender ni empeñar”.
Íntimo homenaje español
Se fue un hombre simple, sencillo, humilde, al que no le gustaban los grandes reconocimientos. Así lo recuerdan sus amigos. En España, donde Los Fronterizos eran muy queridos, es común que se armen peñas con música folklórica.
Desde las Islas Canarias, alguien contó vía Facebook: “como todos los miércoles, las copas estuvieron en alto, los vinos templados con un calor muy especial... Pendiente el brindis a la Pachamama, luna llena... y el gran brindis a Yayo Quesada. Desde Canarias, de nuestro pueblito homónimo del salteño, desde San Lorenzo, te hemos cantado con toda el alma. ¡Salud, Yayo Quesada!

