Desafío de la ballena Azul: Claves para detectar la manipulación
El psicólogo social, Gastón Ierazi, analizó la aparición de este fenómeno de las redes sociales que amenaza la tranquilidad de más de un padre. ¿Cómo saber si un niño está involucrado en el tema?
Phillipp Budeikin, un joven ruso de 21 años que estudió psicología, hasta que fue expulsado, en 2013 comenzó a crear retos suicidas con el nombre de F57 en la red social VKontakte, un equivalente a Facebook en Rusia.
Así comenzó a darle forma al juego de la Ballena Azul, una serie de 50 retos para realizar en 50 días y que culminarían con el suicidio de quienes lo juegan.
Entre los retos están cortarse los labios y otras partes del cuerpo, pasar 24 horas sin dormir o mirar videos de terror enviados por el administrador del juego, para llegar al desafío final: quitarse la vida.
En Rusia, la Ballena Azul provocó el suicidio de varios adolescentes entre 14 y 16 años, por lo que Budeikin fue capturado por las autoridades el 15 de noviembre de 2016. Está acusado de incitar al suicido al menos a 16 jóvenes.
Tras confesar sus crímenes, Budeikin explicó cuál fue la motivación detrás de este horror:
“Hay gente y hay desechos biológicos, aquellos que no representan ningún valor para la sociedad, que solamente causan o causarán daño a la sociedad. Yo estaba limpiando a nuestra sociedad de esas personas. Estaban muriendo felices. Les estaba dando lo que no tenían en la vida real: calor, comprensión, conexiones”, aseguró.
Al día de hoy, las autoridades en diferentes países han advertido que la difusión del reto continúa en las redes sociales y ya en la argentina numerosos casos han puesto en alerta a la comunidad.
Radio 2 consultó sobre el tema al psicólogo social Gustavo Ierazi quien remarcó la importancia de de no referirse al mismo como un "juego" sino como lo que realmente es, un desafío suicida que no es un divertimento.
La puerta de ingreso de esta modalidad al mundo de los jóvenes es a través de supuestas cuestiones con las que no cuentan o creen no contar: contención y comunicación, explicó.
Según el especialista no cualquiera acepta estos desafíos, hay una patología de base que apunta a los más vulnerables, pero también se juega con el hecho de que "en la adolescencia, los chicos están con esto de la omnipotencia de que a mí no me va a pasar nada por eso el desafío se encara por el lado de 'a que vos no te animas'".
El otro problema, señala, es la viralización y la globalización: "Antes veíamos una película y en 20 años eso llegaba a la Argentina, pero hoy con las globalización en 35 segundos llega".
En contexto, resulta crucial el hecho de esta viralización de contenidos escapa al control del mundo adulto: "Los que tenemos de más de 40 somos inmigrantes ilegales y ellos son nativos digitales".
Ierazi recomienda estar atento a las señales, a los cambios de conducta, algo que requiere, de por sí, tratar de tener cierto tiempo de calidad con los más chicos para conocerlos más y comprenderlos.
Principalmente, sostiene prestar atención a conductas que hacen a cierta vulnerabilidad, deso de pertenencia y búsqueda de comprensión.
El desafío de la ballena azul, remarcó, hay que verlo como lo que es: un trabajo de manipulación que apunta a un determinado perfil.
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