Escuela Alberdi desmantelada, sufrió tres robos en una semana

Los ladrones se llevaron todo el equipamiento informático, entre ellos 30 Netbook, equipos de audio, proyectores de pantalla y todo lo que encontraron a su paso. Los directivos del establecimiento están indignados por la falta de seguridad en el sector.

La Escuela N° 14 Juan Bautista Alberdi, pertenece a la educación pública estatal, posee un Jardín de Infantes Nivel Inicial, Educación Primaria, EGB1 y EGB2  y se encuentra ubicada en Avenida Almirante Brown al 1871 del barrio San Pedrito.

El pasado lunes tuvieron el primer aviso de robo, habían ingresado personas ajenas se llevaron algunos elementos de la Dirección.

El jueves, la vice directora del establecimiento Elena Nieves, volvió a la escuela  y se da con que habían revuelto otras oficinas del establecimiento, como la sala de maestros.

Pero el fin de semana fue catastrófico, las denuncias y las advertencias a la policía no tuvieron eco y esta vez se llevaron todo, absolutamente todo el equipo informático de un valor incalculable para el establecimiento.

“Estamos muy indignados, con mucha impotencia, todos los adjetivos están presentes”, describió Elena Nieves sobre el estado del personal directivo que no sale del asombro por lo sucedido el fin de semana.

El dramático relato de la docente, muestra la impunidad de las fuerzas policiales y de las autoridades educativas de la provincia, que nada hacen para brindar seguridad a los establecimientos que dependen del estado provincia.

Según describió la Nieves, prácticamente se llevaron todo de la escuela. “Es un listado impresionante, la cantidad de plata debe ser millonaria. Habíamos recibido un carrito informático con 30 notebook, todas desaparecieron,  tenía impresora, pantalla, tablero, todo se fue. Además de eso teníamos dos cañones, uno que habíamos conseguido con la colaboración de la gente que nos acompaña, y otro que venía con este carrito. También se fue como estaba, además cámara fotográfico, filmadora, grabadores de periodista, nos dejaron mantelado, nos dejaron sin nada, hasta sin ilusiones”.

Destacó también que en la escuela esto es diario, “todos los años entran aquí, es en julio, en diciembre, en todo el año. Siempre tenemos novedades, nos roban las aulas, la cocina, el quiosco. Gracias a Dios no entraron a biblioteca, será porque los libros no lo usan. Es el único lugar impune”, También ingresaron a los jardines, a la sala de maestro, donde se llevaron vasos, manteles para los agasajos” sostuvo.

Uno de los principales defecto que tiene la escuela, es el sector donde está ubicado, al lado del Canal Alvarado, que todo el año está rodeado de malezas y facilita para que los ladrones actúen con impunidad.   “Si bien estamos sobre la Avenida Almirante Brown, viene la policía y se pone 10 minutos, pero los costados es tierra de nadie. Por un sector está la gasolinera, que nunca ven nada, por el otro lado, es un pasaje que es solitario y atrás está ese “bendito” canal, que aparte de llenarnos de mugre, bichos, y todo lo que quieras, permite hacerle un agujero a la escuela y entran por allí”.

En cuanto a la seguridad policial, dijo que por día los efectivos policiales están solo 10’ y se retira. “En ese tiempo quizás están robando, porque nadie va a dar vuelta por la escuela, nadie entra. Todos somos inocentes”.

El primer robo fue el día lunes, se repitió el jueves y finalmente el sábado se llevaron todo el equipamiento informático. “Vino la directora a ver qué pasaba con el personal y nos damos con que habían entrado a la sala de maestros. El jueves decidimos reunirnos y al abrir la Dirección, nos dimos que nos habían revuelto todo. Los papeles tirados, se llevaron botitas que habíamos comprado para los chicos, todo. Lo único que quedó fue el estabilizador y las rejas de las ventanas estaban forzadas.  Habíamos quedado  en contratar a un herrero para reforzar más las rejas y fui el sábado a la mañana. Cuando pasamos a ver la sala de computación para hacer trabajos allí, nos damos con esto. Al abrir la puerta casi me desmayo. Estaba el sábado sola a las 8 de la mañana con todo ese panorama, no sabía qué hacer, que decir”, describió Nieves.

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