En el PJ se acerca el fin de los acuerdos de cúpula y las ambiciones personales.
La senadora nacional Carolina Moisés salió con los tapones de punta contra el diputado provincial Rubén Rivarola. En un video difundido en sus redes sociales, lo acusó de tener actitudes misóginas y violentas, y le respondió con una dureza que expone la profundidad de la fractura del peronismo jujeño.
El enfrentamiento dejó de ser una discusión por cargos partidarios para convertirse en una disputa por el poder, la legitimidad política y la historia reciente del justicialismo provincial.
Moisés reaccionó especialmente a los agravios de Rivarola, quien, según las declaraciones difundidas, la había calificado de "borracha" y había utilizado expresiones despectivas como "te voy a mandar a la pieza". La senadora no se quedó solamente en el cuestionamiento personal: fue directamente al corazón de la disputa política y le recordó que, a su entender, perdió el control del PJ jujeño por sus propias decisiones y no porque ella se lo haya quitado.
La frase más contundente del video apunta a uno de los episodios que todavía dividen a la política provincial: la reforma constitucional del 2023 impulsada por Gerardo Morales. La senadora nacional Carolina Moisés le reprochó a Rivarola haber negociado políticamente con el entonces gobernador Morales y sostuvo que ese fue el momento en que perdió autoridad dentro del peronismo. La acusación tiene una dimensión política concreta: el sector de Rivarola acompañó aspectos centrales de aquel proceso de reforma, mientras una parte importante de la sociedad jujeña salió a las calles para expresar su rechazo.
La senadora también defendió el origen de su representación institucional: "La banca de senadora me la dieron los jujeños y estoy muy orgullosa de hacer lo que hago". Y lanzó otra frase que sintetiza el tono de la confrontación: "A vos no te da el cuero para competir conmigo".
No se trató solamente de una respuesta a un insulto. Moisés intentó colocar la discusión en otro terreno: el de la legitimidad electoral frente a las estructuras partidarias tradicionales.
Cuando le dice que la tiene cansada, que sus amenazas y sus gritos ya no alcanzan y que cada insulto termina perjudicándolo políticamente, la senadora busca presentar a Rivarola como un dirigente que pretende conservar autoridad mediante la presión y la descalificación. Su denuncia más fuerte aparece cuando sostiene que no va a permitir que las mujeres tengan que soportar a dirigentes que, según sus palabras, se comportan como "machirulos".
También cuestionó el manejo de la interna partidaria y habló de dinero, acuerdos y maniobras para ganar tiempo: "Pusiste mucha plata, te sobra", dijo Moisés, "pero ya veremos quién se queda con el PJ".
Es una acusación política que deberá discutirse con elementos concretos, pero que refleja hasta qué punto la conducción del justicialismo jujeño se ha convertido en una batalla por el control de una estructura partidaria que lleva años sin encontrar una conducción reconocida por todos sus sectores.
El problema de Rivarola, desde el punto de vista político, es que su figura vuelve a quedar asociada a una de las etapas más controvertidas de la historia reciente de Jujuy.
La relación política que mantuvo con Gerardo Morales y el acompañamiento de su sector a la reforma constitucional de 2023 son elementos que Moisés utiliza para cuestionar su autoridad dentro del peronismo. Aquella reforma no fue un trámite institucional más: provocó una verdadera tragedia en la provincia, una herida que todavía no terminó de cerrar.
En ese contexto, resulta difícil separar la interna actual del PJ de lo ocurrido en 2023. La discusión no es solamente quién se queda con el sello, también es quién puede explicar ante los afiliados y ante la sociedad qué posición sostuvo cuando la provincia atravesó uno de sus conflictos institucionales más críticos de las últimas décadas.
La visita de Axel Kicillof a Jujuy el viernes 30 de octubre agregó otro ingrediente a esta pelea. El gobernador bonaerense llegó a la provincia, fue recibido institucionalmente por Carlos Sadir en Casa de Gobierno y posteriormente participó de actividades políticas junto a Rubén Rivarola en Palpalá.
La visita tuvo dos dimensiones: una institucional, con convenios de cooperación entre Buenos Aires y Jujuy, y otra estrictamente partidaria, en medio de la feroz interna local.
La fotografía de Kicillof con Rivarola terminó teniendo una lectura política inevitable. El gobernador de Buenos Aires busca construir una proyección nacional hacia 2027 y en Jujuy se encontró compartiendo escenario con uno de los dirigentes con mayor rechazo en la sociedad. La pregunta entonces sería: ¿Esa sociedad le aporta territorialidad al proyecto de Kicillof o si, por el contrario, lo entorpece en una interna provincial que puede condicionar aquí su construcción política?
En cuanto a su encuentro forzado con Sadir —por presiones del propio Rivarola, según cuentan en los pasillos de Casa de Gobierno—, el mandatario provincial habría ordenado que las fotos no se difundan en redes sociales, teniendo en cuenta los acuerdos que Sadir mantiene con el presidente Milei.