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¿Una llave para la unidad en el PJ?

A dos meses de las elecciones, el principal partido de la oposición en Jujuy dice buscar la unidad, pero mantiene diferencias que hoy parecen irreconciliables entre sus candidatos; de buen diálogo con todos los sectores, la dirigente sampedreña Carolina Moisés podría convertirse en un factor común.

El justicialismo en Jujuy no logra reconstruirse luego de la implosión que sufrió en 2015, con el fin de la era Fellner – Milagro Sala.

Aunque conserva un importante caudal electoral en una provincia que históricamente buscó opciones peronistas a la hora de elegir, sus dirigentes navegan en la intrascendencia frente a un gobierno que fue por todo y se los lleva puestos una y otra vez. 

Con sus mezquindades bajo el brazo, a 73 días de las elecciones pelean espacios en las listas como si los lugares sobraran y, al igual que en sus épocas de poder, todos quieren casi todo para sí y un poquito para el resto. 

El tercer candidato es el ex ministro de gobierno del fellnerismo y actual diputado provincial, Alberto Matuk, hombre respetado por buena parte de las bases peronistas, o lo que quedan de ellas. 

Como históricamente ocurrió, todos negocian por encima de sus posibilidades y ninguno quiere ceder. Mientras, afuera de la sede de calle 19 de abril hay un escenario complicado.

El mejor de los mundos hoy para cualquiera de esas tres listas del PJ sería lograr un segundo lugar digno frente a Gerardo Morales que le permita acceder a 4 o 5 bancas (con viento a favor) en la Legislatura provincial, y continuar siendo la segunda fuerza política de la provincia. 

No será fácil. En frente, además del oficialismo, tendrá a la izquierda que aspira a conservar los votos obtenidos en la elección pasada en la que logró 4 bancas y al potente fenómeno Ferreyra, de consecuencias imprevisibles al día de hoy. 

En ese contexto, todos los pejotistas buscan sumar sectores a sus huestes. 

Con oficio e historia dentro el peronismo, la pata que aportan los Moisés desde el ramal se torna relevante en una elección donde ningún candidato puede arrogarse mayorías excluyentes: podría inclinar la balanza hacia uno u otro lado. 

En el entorno de la legisladora reconocen que el senador Snopek se puso en contacto ante la postura inflexible de la dupla Mendieta – Rivarola. “¿Qué hacemos?” le habría dicho.

A las pocas horas, aseguran, su teléfono volvió a sonar, pero esta vez habría sido el intendente de El Carmen, preguntando algo parecido. 

Si se observa el escenario completo, Moisés cuenta con otra ventaja: desde el Congreso logró aceitar vínculos tanto con Unidad Ciudadana y el krichnerismo, como con Alternativa Federal, el peronismo que busca erigirse como la tercera opción, fuera de la grieta Macri – Cristina. 

Todos los candidatos locales en el peronismo buscan ser expresiones, en mayor o menor medida, de estas corrientes a nivel nacional. 

De esa forma, la diputada sampedreña termina convirtiéndose en una especie de pivote dentro de la dispersión existente.

El 7 de abril habrá que presentar ante la justicia electoral los frentes y alianzas para competir el domingo 9 de junio. Las opciones para el PJ no son muchas: confirmar la división y empezar a mirar el llano cada vez más cerca o masticar diferencias para alcanzar la unidad y así la vigencia del peronismo como segunda fuerza política de Jujuy.  

 

 

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