Jujuy |

El tabaco de mal en peor

Hicieron falta cadenas de mail, posteos en redes sociales y mensajes de whatsapp para que Abud Robles resolviera transferir a los productores los dividendos correspondientes al Fondo Especial del Tabaco.

  • Una jueza federal determinó que la Tabacalera Sarandí no está obligada a pagar el impuesto mínimo que financia al Fondo Especial del Tabaco
  • Según las primeras estimaciones la afectación solo en concepto de Fondo Especial del Tabaco, rondaría los 2.000 millones de pesos.
  • En el 2005 el porcentaje de fumadores adultos era de 29,7%, cifra que bajó a 22,1% en 2018.

Los dineros llegaron a la provincia el miércoles 27, luego de 6 días fueron transferidos a sus legítimos propietarios; los productores esta vez activaron de manera singular ya que todo hacía prever que el gobierno provincial iba a disponer de los fondos dejando a los productores una vez más fuera de lo que establece la normativa.

Pero a la desatinada política tabacalera urdida por la administración Morales, ahora se suma un ingrediente no menor que puede dejar aún más escuálidas las arcas de los pequeños y medianos productores.

Una jueza federal determinó a través de un fallo que la empresa Tabacalera Sarandí no está obligada a pagar el impuesto mínimo que financia al Fondo Especial del Tabaco (FET).

El fallo de Cecilia Gilardi de Negre, quien subroga el juzgado Contencioso Administrativo Federal 11 está relacionado al expediente Tabacalera Sarandí S.A. c/ Dirección General Aduanas y otros/Dirección General Impositiva, donde se cuestionaba la constitucionalidad del impuesto mínimo a los cigarrillos.

En la sentencia de más de 20 páginas, la jueza declaró la inconstitucionalidad del artículo 2º de la ley 26.467 en relación a Tabacalera Sarandí S.A. De esta manera, la industria tabacalera que hoy comercializa un 15 % del mercado, no tributará el impuesto mínimo que corresponde al periodo 2016/2017 (dos años) periodo por el que mantenía una medida cautelar, que lo eximía temporalmente de abonar ese impuesto.

Según las primeras estimaciones en el sector tabacalero, la afectación solo en concepto de Fondo Especial del Tabaco, algo más del 7 % de valor del paquete, rondaría los 2.000 millones de pesos.

Las compañías Tabacalera Sarandí SA y Espert SA con la vigencia de las cautelares no pagan el impuesto mínimo al cigarrillo, lo que generó de enero a mayo de este año una pérdida fiscal de 23 mil millones de pesos. Hoy las siete provincias tabacaleras sufren desfinanciamiento por estos recursos judiciales.

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La reducción de la recaudación se produce por dos vías:

  1. Un efecto directo por la reducción del precio de los paquetes de las empresas beneficiadas por la cautelar.
  2. Otro efecto indirecto cuando las demás empresas deben alterar su estrategia de precios para competir con las empresas beneficiadas, fijando precios menores a los que fijaría en ausencia de la cautelar.

La utilización de impuestos a los cigarrillos con componentes fijos, que generan una presión tributaria mayor para paquetes baratos, no solamente es una práctica difundida internacionalmente, sino que de acuerdo a las OMS es recomendable en términos de salud pública, establecer un valor mínimo de los cigarrillos es una forma de desalentar el consumo de cigarrillos buscando elevar su precio.

En Argentina, desde el 2003, el consumo de tabaco viene disminuyendo en toda la población, particularmente en los más jóvenes. En el 2005 el porcentaje de fumadores adultos era de 29,7%, cifra que bajó a 22,1% en 2018.

La enorme presión en la región NOA del contrabando de cigarrillos que tampoco tributan y se comercializan a “mano alzada” en Jujuy, pone en alerta al sector tabacalero que observa con preocupación cómo se escapan recursos que deberían llegar a los productores, según el mismo espíritu de la ley del FET.

Mientras tanto desde el Gobierno Provincial, lejos de atender esta situación preocupante, están exacerbando una política que apunta a reducir a la mínima expresión la cantidad de productores, al parecer el plan estratégico diseñado por Giacoppo, Jenefes y Abud Robles, que Gerardo Morales cumple a pie juntillas, no solo está dando sus frutos reduciendo la cantidad de productores, también está reduciendo sustancialmente la cantidad de hectáreas, cediendo espacios a la pujante producción tabacalera de los vecinos de la otra margen del Rio Las Pavas.

Los salteños están produciendo y acopiando más tabaco que Jujuy, algo que hasta hace algunos años era absolutamente impensado, a menor cantidad de hectáreas menor la cantidad de kilos, y a menos cantidad de kilos menor participación del FET.

Los productores jujeños están en estado de alerta y prometen resistir los embates del gobierno para colapsar y literalmente desaparecer la producción tabacalera.

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