Según Carlos Aramayo la macro economía de la provincia está en decadencia
El economista Carlos Benito Aramayo aseguró que hay un retroceso en la macro economía jujeña, que se evidencia en el alto grado de pobreza y escasa generación de empleo, promovido por una falta de política del gobierno central.
Los números de la economía jujeña asustan: disminuyó el empleo privado, bajó del 1,3% al 0,6% la participación en el Producto Bruto Nacional; se incrementó la tasa de nacimientos, pero el 50% de esos niños nace en familias pobres; los desocupados en la provincia llegan a los 120 mil; la relación empleo estado es de un empleado público por cada nueve habitantes y sigue creciendo. El litio solo creó doscientos empleos y la minería no deja riqueza. Esto son los números de la realidad que el Gobierno de la provincia festeja y que dirigentes como Miguel Morales destacan cuando defienden un modelo encabezado por el gobernador Eduardo Fellner, que ya está en decadencia.
“Esto es un reflejo de algo que venimos conversando desde hace un tiempo, que es el retroceso macro económico en la provincia de Jujuy, entendida la macro economía como los grandes indicadores, cómo es la participación de Jujuy en el Producto Bruto Interno”, indicó el economista y titular de la cátedra de Economía Social en la Universidad Nacional de Jujuy.
La riqueza que produce la provincia es prácticamente nula, según dio a entender Aramayo: “Un país se mide por la cantidad de riqueza que genera anualmente, lo que llamamos los economistas el producto bruto interno, que es la medición de todo el valor agregado, a lo cual se le resta el desgaste de maquinaria y todo lo que significan las amortizaciones y queda un producto neto. La provincia de Jujuy en estos 30 años y medio de gobierno del mismo signo político, ha pasado a tener una participación en el producto bruto nacional, es decir lo que se llama el producto bruto geográfico, sinónimo de producto bruto provincial, que en el año 84 era del 1,3% del total nacional al 0,6%; es decir somos menos de la mitad” describió.
Afirmó que “escuchar a funcionarios del Gobierno, hablar de la década ganada, de exitoso, de imbatible… ¿imbatible en qué? En estos récords, en los récords de desocupación que tiene la provincia, comparada con el resto de las provincias argentinas, en una estructura productiva que no crece en proporción al crecimiento de la población” apuntó.
Según datos oficiales, en el año 2011 nacieron vivos en Jujuy 13.859 bebés; algunos de ellos vivieron hasta el año y es lo que da la tasa de mortalidad infantil. De estos 13 mil, la mitad de las madres son pobres, por lo tanto van necesariamente a percibir la Asignación Universal por Hijo.”Esta es una gran conquista social, producto de una gran campaña que hizo la CTA con una marcha de niños pobres, que llegó a Plaza de Mayo y puso el tema de la Asignación Universal por Hijo, muchos años antes que la sancionara el Gobierno nacional y lo hizo después de lo que había sido el año 2008 para el Gobierno, el peor año de su enfrentamiento con la producción agropecuaria”.
La realidad de los números marca una etapa difícil en la economía jujeña porque hay más jóvenes que se incorporan al mercado laboral, pero es menor el empleo privado que se genera. “De qué balances estamos hablando; de que no se puede bajar el nivel de desocupados. Si las cifras oficiales fuesen transparentes, no deben bajar de los 120 mil desocupados en la provincia de Jujuy. Según los datos que tenemos nosotros, en un trabajo que hicimos hace cuatro años, hasta el año 2010, teníamos 83.236 asignaciones universales por hijo. Con esta tasa de nacimiento, que es una de las más elevadas del país, si están naciendo alrededor de 14 mil bebes por años y la mitad son sus padres pobres y se incorporan a la Asignación Universal, en tres años se habrían incorporado cerca de 18 mil jóvenes más, y haciendo números más fríos por el nivel de pobreza, llegaría a los 20 mil. Estamos hablando de 110 mil AUH. Atender las necesidades de pobreza y de la indigencia es una cuestión positiva, pero que se haga un balance y se diga que tenemos un gobernador imbatible, exitoso desde el punto de vista de la economía… ¿Qué economía provincial han modificado, qué estructura?” recalcó.
Respecto a la baja en el empleo privado, el economista sostuvo: “En un trabajo de investigación científica que hicimos en el año 2010, en coautoría con el doctor Guillermo Sapag, teníamos registrados 52 mil empleados en la actividad privada, asalariada. El último informe que hemos logrado, del Ministerio de Trabajo de la Nación, en un boletín que se llama de estadísticas laborales, dice que en Jujuy hay 50.908 obreros o asalariados, es decir que en relación al año 2010, tenemos menos obreros asalariados”.
Opinó en ese sentido, que “este es el balance de este gobierno, que no puede resolver los problemas más elementales como por ejemplo incorporar a la producción la totalidad de las tierras ociosas que hay en la provincia de Jujuy, que permitiría crear decenas o miles de pequeñas o medianas producciones agropecuarias”.
El boom del litio en Jujuy tampoco aportó a la generación de empleo, según los números que presentó Aramayo. “El litio habrá aportado 200 empleos en el mejor de los casos, en una población que tiene 120 mil desocupados, con un enorme crecimiento vegetativo de la población. Cuando uno ve con seriedad la evolución macro económica de la provincia, su evolución histórica, ve que realmente vamos a una situación que va a llevar a la provincia de Jujuy a una estructura ocupacional peor que la que tenemos en estos momentos, porque van a aumentar los empelados públicos, como están aumentando”.
Pero en esta macro economía lo que más preocupa es el alto grado de crecimiento del empleo público. “En Jujuy, cada nueve jujeños hay un empleado público; esta es una política del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, porque en el año 2014, hasta el presente, estamos hablando de hoy 19 de agosto, se han incorporado a la administración pública nacional, provincial y municipal 82 mil agentes públicos y el año pasado se incorporaron 45 mil; de esa cuota pare le corresponde a la provincia de Jujuy”.
¿Cómo se llega a una solución para esta cruda realidad? Aramayo dijo que no es fácil. “Políticamente tiene que haber un gran cambio político en Jujuy, profundo, que esté guiado con un programa de gobierno que vaya a los centros, a los nudos de la economía provincial empezando por el grado de concentración de la propiedad de la tierra en la provincia, pasando por el dominio de los monopolios en la producción industrial, que no tributan lo que tendrían que tributar; pueden tributan nacionalmente, se quejan por la presión tributaria nacional. Quiero ver las políticas de fondo en materia que hay que aplicar en materia de política tributaria provincial”.
Para mejorar este panorama, también habrá que cambiar otros parámetros. “Está el tema de las mineras, que no se sabe hasta el día de hoy lo que realmente se produce, y cuanto pagan por lo que ellos declaran que se produce. Después tenemos problemas con lo que es el aceite lubricante de cualquier sistema capitalista, que es el crédito; no tenemos banco de fomento. El Banco Provincia, lo que quedó el banco residual, sigue siendo coto de caza del vice gobernador de la provincia y si hay 2 millones cuatrocientos mil pesos por honorarios por liquidación de bienes del ex Banco Provincia; 2 millones se lleva el estudio jurídico de quien gobierna la provincia”.

