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“Quieren que se venda el ingenio sin empleados”

Sigue la polémica en el ingenio azucarero La Esperanza; esta vez el ministro de trabajo, Cabana Fusz, le puso un manto de dudas a la intransigencia que muestran los empleados y sostuvo que “hay algunos interesados en que el plan de salvataje no funcione para que se liquide la empresa sin empleados”.

El gobierno y el sindicato de trabajadores del Ingenio La Esperanza sostienen una relación compleja, que oscila entre el conflicto y el diálogo forzado. 

En las últimas horas, la asamblea de obreros decidió lanzar un paro por tiempo indeterminado desde el lunes, pese a que el ministerio de trabajo asegura haber prorrogado el proceso de conciliación obligatoria por cinco días. 

Esta actitud combativa de los trabajadores cayó pésimo en el seno del gobierno que salió a advertirles a los empleados que la alternativa al plan actual es la liquidación de la empresa, en un remate que serviría para pagarles a los acreedores de hace más de 20 años y vender al mejor postor lo que quede de la fábrica, eso sí, sin un solo empleado adentro. 

“Se están pegando un tiro en el pie”, había dicho el gobernador Gerardo Morales. 

Ayer en Radio 2, el ministro de trabajo Jorge Cabana Fusz no sólo abonó esa posibilidad, si no que sembró sospechas sobre la actitud del sindicato, al asegurar que puede haber interesados en que la empresa tenga ese final. 

“Seguramente algunos quieren que el plan de salvataje no se haga porque hay interesados en comprar el ingenio sin empleados. No es el plan del gobierno”, indicó Cabana. 

Según el gobierno, las conversaciones para la venta del ingenio a un inversor privado, de capitales colombianos, está avanzada. 

La inversión rondaría los 350 millones de dólares y solucionaría un proceso de quiebra que se arrastra desde al año 2.000 con intervenciones fallidas que no hicieron más que acrecentar el pasivo de la empresa. 

El grupo Omega, el supuesto interesado, ha estado realizando un estudio de las condiciones del ingenio según el gobierno y busca comenzar a trabajar desde un escenario de equilibrio económico y financiero. 

Para ello necesita una medida drástica, según lo que afirman en el gobierno: reducir la planta de 1.080 a 600 empleados. 

Esta es la principal traba en este escenario. 

El gobierno se muestra dispuesto a acceder a este supuesto pedido de los potenciales inversores y ofrece contención en la administración pública a los que queden afuera de la fábrica. 

Esta propuesta para nada seduce a los trabajadores, quienes verían reducidos significativamente sus ingresos. 

El gobierno ha endurecido el discurso respecto a este tema y asegura: es esto o nada. 
Mientras el paro está anunciado y desde casa de gobierno aseguran que cada día de huelga será descontado. 

Así termina la semana el conflictivo ingenio La Esperanza. 

 

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