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Malestar por las nuevas reglas para importar

El gobierno nacional extenderá a un amplio abanico de productos la política que, desde este año, aplica a la importación de autos: por cada dólar que se envía afuera, primero hay que certificar exportaciones por ese mismo monto.

Las empresas que importan y comercializan de muebles a electrónicos, de calzado a vajilla, ahora se preguntan cómo harán para cumplir con esa norma sui generis. Y comienzan a surgir voces que alertan que este tipo de normas, que no en vano se transmiten de forma oral pero no quedan registradas en ningún papel, son "claramente restrictivas del comercio internacional".

Según confirmaron fuentes del Ministerio de Industria, la idea es extender "la política tendiente a equilibrar la balanza comercial a los importadores de distintos sectores, de modo que puedan importar en la medida en que exporten".

Cuando se aplicó al sector automotor, esta política llevó a que las empresas buscaran asociarse con exportadores de lo más variado, con tal de que las dejaran seguir trayendo vehículos y autopartes. Se dio así la curiosidad de ver cómo Porsche anunciaba que iba a exportar vinos o cómo Hyundai se metía en el negocio del maní, en un amplio abanico que en otros casos incluyó también biodiésel, electrodomésticos y productos de nylon.

El otro sector para el que ya regía la obligación de compensar las importaciones con exportaciones por un valor similar es el de los supermercados. A pedido del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, desde hace más de un año las grandes cadenas empezaron a exportar alimentos para poder traer productos que no se fabrican localmente. Para Coto o La Anónima es una política relativamente fácil, ya que tienen frigoríficos propios que ya estaban exportando parte de su producción, pero otras cadenas tuvieron que armar esquemas de triangulación, aprovechando que cuentan con filiales en otros países de la región.

Pero para las pymes que operan en sectores de muebles, vajillas, cubiertos, confecciones, calzado y juguetes, entre otros, podría no ser tan sencillo montar una estructura exportadora. "A nosotros nos gustan mucho más las medidas formales y escritas que las informales. Como política de comercio exterior, estamos en desacuerdo. Seguimos creyendo en la libertad de comercio y en la lucha contra el comercio desleal, no contra el comercio leal", afirmó Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores. "Si el producto se importa dentro de la ley, el producto no debería tener problemas para ingresar en el mercado argentino", afirmó.

Fuente: La Nación