CAME cuestiona la rentabilidad de los bancos, que creció un 117% en siete meses
La Cámara de la Mediana Empresa, se reunió ayer con el presidente del Banco Central (BCRA), Alejandro Vanoli y objetó la enorme rentabilidad de los bancos lograda gracias a dinero que sale del sistema productivo y no regresa.
En el encuentro también se analizó "la situación del crédito y el acceso al crédito del sector público y privado", temas que vienen preocupando al sector productivo, explicó Vicente Lourenzo, secretario de prensa de la CAME.
En lo que va del año la ganancia de los bancos creció un 117%, mientras que la rentabilidad de las Pyme se ha reducido, cuatro de cada diez empresas ha operado en septiembre con rentabilidad negativa.
“Tuvimos nueve meses muy duros, empezó el 2014 con todas las variables económicas desordenadas, como la maxi devaluación, el aumento de tasas, pérdida competitiva de las economías regionales, pérdida del canal minorista, detenimiento del canal productivo de la industria; fue un año muy difícil”, comentó Lourenzo en diálogo con Radio 2.
Las brechas entre un sector y otro son enormes, y para el Estado nacional el único sector privilegiado fue el sector financiero, que en los siete primeros meses ganó 29 mil millones de pesos, que es el equivalente a todo lo ganado en el 2013.
Ante tamaña rentabilidad, el crédito bancario es muy caro; al respecto Lourenzo reflexionó: “Es lo que nos preguntamos y lo que hoy le presentamos al flamante presidente del Banco Central, doctor Vanoli, a quien llevamos estas cifras que no son inventadas por CAME sino que son cifras que surgen del propio balance del Banco Central. Es un modelo que obviamente apoyamos porque apuesta al ciclo productivo, a mantener el consumo interno y a proteger la industria nacional”.
¿En esta idea, el único sector que crece es el sistema especulativo, los bancos?
“Es un sistema financiero que tiende casi a ser inmune a la situación general que está viviendo el resto de los sectores de la economía; ya pasó lo mismo, en el año 2008-2009, cuando la crisis financiera internacional era terrible. Pero los bancos argentinos eran los que más ganaban en todo el planeta y estamos realmente muy preocupados, queremos medidas correctivas y que se siga direccionando el dinero a la actividad productiva”.
¿El gobierno no advierte o deja que pase esta situación, beneficiando los bancos, que puede estar pasando?
“La verdad es que no lo sé. Lo que sí sabemos es que siempre el sector financiero en la Argentina fue por demás poderoso y entiendo que no debe ser tan fácil establecer un mecanismo para que haya una mejor distribución del tema”.
¿Por qué el Gobierno ataca al campo, pero se calla con el tema de los bancos?
“La realidad es que hemos presentado esta situación al presidente Vanoli y le dijimos que es necesario que la línea de inversión productiva, que es la que tiene la tasa subsidiada, realmente el Banco Central la supervise y que esa línea que está destinada a las Pyme no sea destinada a las grandes empresas. Que el porcentaje de cheques de terceros, que viene de esa línea que es una línea subsidiada, sea ampliada para el sector y para que las Pyme no vayan a las cuevas financieras, sino que vaya al sistema financiero y tenga una tasa acorde”.
Es de destacar que la tasa que cobra el banco a las pyme es enorme. Dependiendo del tipo de cheque y suponiendo que no es un cheque de primera línea, y sea de otra pyme, puede cobrar entre el 55 y el 65% anual. “Es una fortuna de plata que sale del sistema productivo y va al sistema financiero. Primero el crédito de consumo, la pobre gente que toma la decisión de financiarse con la tarjeta de crédito, que sabe que le está rompiendo el bolsillo; segundo el sistema productivo porque inducen a la toma de plata en descubierto cuando es la línea más cara que existe, y además de todos los gastos administrativos y gastos menores, que si se suman por millones de cuantas bancarias, son ganancias más que extraordinarias”.
Es evidente entonces que el sector financiero vive del descrecimiento de los demás, son situaciones que hay que corregir en formas innegables, opinó Lourenzo, recalcando que la solución para el sector no es despedir gente. “El despedir a un empleado tiene dos costos: uno, el económico; despedir una persona no es barato y es sumamente engorroso. Segundo, una pyme cualquiera sea, le enseñó un oficio, lo capacitó de acuerdo a la característica de su empresa y una vez que lo tiene capacitado lo tiene que echar. Para volver a generar otro, pasan muchos años. Una de las decisiones que no toman las pyme, es despedir gente; sí reducen gastos, sí horas extras, personal que se va no lo repone, pero de allí tomar la decisión de expulsar gente, la verdad que desde la pyme no. Desde la gran empresa puede ser pero desde la pyme no”.

