Un tiempo después conocí a un pibe que también estaba metido en este mundo hasta el cuello, el consumo me llevaba a un estado de bienestar y placer que no encontraba en mi mundo real, recuerdo esa época como una mezcla de películas. Él robaba tiendas, donde sea y juntos vivíamos una vida sin rumbo. Yo me decía que atracar comercios no era lo mismo que robar a las personas y también lo hacíamos.
Recuerdo que íbamos a drogarnos a un lugar en el barrio allí a veces se acercaban ex drogadictos a buscar a personas que quisieran salir de aquel mundo, yo ya empezaba a planteármelo pero la idea de que tenía que empezar por contarles a mis padres siempre terminaba diciendo NO. Aquel desconocido me dijo: “Un día tú mismo se lo dirás”. Sus palabras se quedaron bailando dentro de mí.
Consumía porque no podía evitarlo, ya me drogaba cuando quería, sentía que había tocado fondo. Cuando estás en el mundo de las drogas o del alcohol, la gente te rechaza y también se aprovecha de vos. Y tú haces cosas de las que no te sientes orgulloso después.
Pero no hay mejor plan. Para dejar las drogas necesitas querer dejarlas, sin eso, te pueden llevar al mejor centro de desintoxicación del mundo, sin embargo no las dejarás. Pero yo quería.
Estuve años para dejar las drogas, pero alguna que otra vez recaía volviendo a buscar aquella sensación placentera, donde a tu alrededor todo el mundo está de buen humor y contento pero no me drogué. Aprendí a entenderme y tratarme mejor. He perdido a buena gente por el camino, en las drogas creemos encontrar otro mundo más amable con nosotros… Pero la realidad es otra…”
“Hogar Cristiano Un Encuentro con Dios” fue fundado en Junio de 1999 llegando al barrio Los Molinos como encargado y responsable del lugar el pastor Marcelo Pizarro quien también se recuperó de las adicciones y muy agradecido a eso junto a su esposa llevan adelante esta obra. Con la idea de seguir creciendo para poder ayudar a más personas con problemas de adicciones llevan más de 20 años con el servicio y todo a pulmón. Sin lugar propio siguen trabajando para los hermanos que van llegando y son internados en el hogar, con la fabricación de espejos rústicos cubren las necesidades básicas; entrega de jabón, cepillo de dientes, dentífrico, calzado, ropa.
Para contactarse con el hogar llamar al 3885170121
“Trabajamos pensando en la necesidad de la persona que está y que ingresa al hogar, porque muchos llegan con lo puesto.”
Los hermanos restaurados en el hogar colaboran con el comedor; los lunes en la Iglesia de Los Molinos. Los martes y jueves en la iglesia de Alto Comedero, con el dinero que recaudan y con la colaboración de vecinos dan de comer a todas las familias en situación de vulnerabilidad. Predican la palabra de dios para poder ayudar a otros jóvenes no solo con problemas de adicciones sino también en situación de calle “la necesidad se ve cada vez más“
Son muchos años de trabajo, ellos hoy en día sueñan con tener un edificio propio para poder continuar con esta obra solidaria de fe y esperanza.
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“Lo que vivieron fue el principio de años que duró la pesadilla. Presos de sus mentiras, de robos de dinero en sus propias casas, de días sin aparecer ni dar señales de vida, de abandonar sus estudios, muchas veces los culpables de los llantos y las penas de sus padres. Una agonía que parecía que los mataba en vida, Los ataques de ansiedad cuando ya no había dinero, pero necesitaban consumir más, en este programa tenemos testimonios donde remarcan que han perdido años de su vida, pero que con mucha voluntad, con la ayuda necesaria están consiguiendo salir de ese mal que tanto daño les hizo. Ponen todo en manos de dios y gracias al “Hogar Cristiano Un Encuentro con Dios” van en busca de poder recuperar la alegría de vivir, de volver a la vida y al hogar.”