Docentes rurales de Jujuy dedican horas de trabajo por un sueldo que no alcanza
Una maestra de la localidad de Susques se mostró molesta por declaraciones de funcionarios del gobierno, sobre lo que ganan y también sobre las horas que le dedican a su trabajo. Enfatizó en que servicios como la luz aumentan de manera desmedida, mientras que los salarios quedan estancados.
Recientemente, docentes jujeños estallaron contra el ministro de Hacienda por hablar de "sueldos millonarios".
Federico Cardozo declaró que había educadores que cobraban entre 3 y 4 millones de sueldo mensual. Sus dichos generaron profundo malestar entre maestros y profesores que afirmaron: “hacemos malabares para llegar a fin de mes”.
Nuevo testimonio, esta vez desde una escuela rural
Radio 2 dialogó con una maestra rural de una escuela de Susques (quien prefirió mantener el anonimato por temor a represalias) sobre la situación actual del sector. Remarcó que los docentes del interior enfrentan el doble gasto de mantener su domicilio original y pagar alquileres en las zonas rurales, los cuales oscilan entre 200.000 y 250.000 pesos.
Dijo que “los costos de servicios son exorbitantes ”, reportando facturas de luz de hasta 230.000 pesos en su domicilio, además de tener que comprar agua potable en bidones debido a la mala calidad del agua local.
Enfatizó en que los aumentos salariales recientes, del 2% y el 4%, son insuficientes para cubrir estos gastos operativos, como el costo de la comida y la ayuda a padres jubilados con medicamentos.
Se sumó a los cuestionamientos al ministro Cardozo sobre el sueldo de 4 millones de pesos de algunos docentes, marcando que ni con años de servicio y zona desfavorable se alcanza esa cifra. También criticó a funcionarios que hablaron de una carga laboral de solo cuatro horas, indicando que ella trabaja constantemente en proyectos comunitarios y extracurriculares, incluyendo fines de semana.
Por último, expuso que el colegio donde se desempeña presenta graves problemas de infraestructura, incluyendo el albergue, cuyas condiciones son deplorables: techos bajos, paredes destruidas, y estufas eléctricas que no funcionan adecuadamente ante las bajas temperaturas.