El inicio del ciclo lectivo 2026 continúa sumando cuestionamientos en distintos puntos de la provincia. En la Escuela Agrotécnica N°10 de Hornillos, en la Quebrada jujeña, padres de alumnos denunciaron múltiples falencias que afectan el normal desarrollo de las clases y el acceso a la educación de decenas de estudiantes.
Agrotécnica de Hornillos: denuncian falta de docentes y problemas edilicios
Una madre de un alumno de sexto año expuso la crítica situación: aseguran que solo hay tres profesores para 11 materias, no hay director, persisten problemas con el agua y se cerró el albergue que recibía estudiantes del interior.
Marcela Ortega, madre de un alumno de sexto año, aseguró que los problemas se arrastran desde hace varios años y que, lejos de resolverse, la situación se agravó en este inicio de ciclo lectivo.
Según relató, actualmente en ese curso solo hay tres docentes para un total de 11 materias, lo que provoca que los estudiantes tengan numerosas horas libres y prácticamente no puedan avanzar con los contenidos. “Mi hijo empezó el secundario con mucho entusiasmo, pero con el paso de los años ese interés fue cayendo por la falta de profesores, los problemas de infraestructura y las constantes dificultades en la escuela”, expresó.
Problemas edilicios y falta de agua
Otro de los reclamos tiene que ver con el estado del edificio escolar. Ortega explicó que cuando se construyó un nuevo edificio para la escuela primaria cercana, el Gobierno provincial se comprometió a refaccionar las instalaciones antiguas que quedaron para la agrotécnica, algo que —según denunció— nunca se concretó.
Las aulas, señaló, son pequeñas, con poca ventilación y en malas condiciones, lo que genera incomodidades para los alumnos, especialmente después de realizar actividades prácticas en el campo.
A esto se suma un problema recurrente con el abastecimiento de agua, que depende de un sistema de bombeo que muchas veces falla. “Muchas veces se quedaban sin agua porque no había una buena bomba para impulsar el suministro hasta la escuela”, explicó.
Sin director y con pocas autoridades
La situación institucional también genera preocupación. El director del establecimiento se jubiló a fines de noviembre del año pasado y hasta el momento no se designó un reemplazante.
Actualmente, la escuela se encuentra sin director, quedando únicamente a cargo la secretaria y un preceptor, lo que complica aún más la gestión diaria del establecimiento.
Pedido insólito por las horas libres
Otro punto que generó malestar entre los padres es un pedido del supervisor escolar, quien habría solicitado que los estudiantes sean retirados por sus familias cuando tengan horas libres.
Ortega cuestionó esta medida, señalando que muchos alumnos ya son mayores y que los padres deben viajar desde otras localidades, abandonar su trabajo y pagar el transporte para retirarlos. “Mi hijo tiene 18 años y tengo que pagar 5.000 pesos para viajar hasta la escuela y otros 5.000 para volver, solo porque tiene horas libres”, manifestó.
Cierre del albergue
Uno de los reclamos más graves está relacionado con el cierre del albergue escolar, que permitía alojar a estudiantes provenientes de localidades alejadas como Pumahuasi, Abra Pampa y otras zonas de la Puna.
El albergue funcionaba de lunes a viernes, brindando alojamiento y comida a los estudiantes que no contaban con otra opción educativa cercana. “Ahora esos chicos no saben qué van a hacer. Muchos dependen del albergue para seguir estudiando”, advirtió Ortega.
Según señaló, el cierre afectará principalmente a alumnos de tercero, cuarto y quinto año, quienes podrían verse obligados a abandonar sus estudios.
Pedido de respuestas al Ministerio
Ante esta situación, la madre solicitó la intervención del Ministerio de Educación de la provincia, para que se atiendan las demandas de la comunidad educativa. “Le pedimos a la ministra que mire lo que está pasando en las escuelas del norte. Nuestros chicos quieren estudiar y superarse”, expresó.
Mientras tanto, el ciclo lectivo continúa en medio de incertidumbre, falta de docentes y problemas estructurales, una realidad que —según denuncian los padres— pone en riesgo la continuidad educativa de muchos jóvenes del interior.

