
Humberto More, artista ecuatoriano
Caminamos ansiosos estos días de diciembre. Apurados se convocan los encuentros de amigos y colegas, de ceremonias festivas en donde destellan los talentos de los niños y jóvenes propiciados por las comunidades educativas. Y allí, decimos presente, la familia toda, de pie, y gozamos de las creaciones artísticas preparadas con fervor y alegría: teatro, danzas, dramatizaciones, espectáculos musicales. Y los padres, felices con las manifestaciones muchas veces sorpresivas de hijos, nietos, sobrinos, de las habilidades confirmadas o aprendidas, pero siempre nuevas para el afecto trenzador de vida.
Entonces, reflexionamos ante este hecho temporal y vivencial que nos atraviesa. Pensamos en los días que fluyen pero que quedan, en el tiempo que como las aguas de los ríos arrastra hechos, ramilletes de anhelos, nostalgias, encuentros y desencuentros. Intentamos olvidar los negativos y persistir en la fe, en la esperanza de un mundo mejor.
Y desde esta página literaria, pensamos en la magia de la palabra que nos permite expresarnos. Y repetimos un concepto que nos mueve, el de las palabras que son como el agua de esos ríos, iguales y distintos al mismo tiempo.
Deseamos seguir sembrando para que la Memoria las rescate y las guarde en el corazón. Y alguna vez, los hijos de los hijos las cosecharán.
Sabemos que los artistas de Jujuy están inmersos en la pródiga cultura de los valles, yungas, montañas, quebradas y puna, y luchan para que crezca y no decaiga.
Mientras tanto, aferremos paisajes, trencemos palabras y afectos de aquí y de allá.

Susana Quiroga

