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Las culturas que no festejarán el año nuevo

Para los que vivimos en Occidente y en gran parte de los países del mundo, el año nuevo se celebra el 1 de enero, según el calendario gregoriano. Pero esta fecha cambia según el almanaque que se use.

Antes de que el papa Gregorio XIII en 1582, impusiera lo que rige hoy en día, el año nuevo comenzaba el 1 de marzo.

Si bien gracias a la expansión de la cultura occidental por todo el mundo, el 1 de enero se convirtió en la fecha universal de cambio de año, algunos países con tradiciones antiquísimas también incorporaron este día y otros siguen con sus costumbres.

El primer caso es China, el Año Nuevo está basado en el calendario lunar y su celebración corresponde a la segunda luna nueva después del solsticio de invierno boreal. De este modo varía su fecha y cae entre el 21 de enero o el 21 de febrero.

Con el año nuevo vietnamita, llamado "Tet", pasa lo mismo que con el chino. En tanto, el Año Nuevo Islámico se celebra el 1 de Muharram, aproximadamente a fines de enero e inicios de febrero.

En Irán, el festejo de un nuevo año, "Nouruz", acontece durante el equinoccio primaveral, el 21 de marzo. El Año Nuevo Etíope, denominado "Enkutatash" es el 11 de septiembre.

En Tailandia, Camboya, Birmania y Bengala, se celebra entre el 13 y 15 de abril.

La celebración del Año Nuevo Mapuche, "We Tripantu", es el 24 de junio y la de los incas, el 22 de diciembre. A su vez, el pueblo judío lo celebra en septiembre.

Sea en la fecha que sea, la celebración de Año Nuevo es una de las principales festividades que se realizan en el mundo. Y no sólo eso, Año nuevo es una de las celebraciones más antiguas de las cuales se tiene registro.

Algunos historiadores dicen que la primera vez que se festejó Año Nuevo fue en Babilonia hace cuatro mil años, el 23 de marzo. La fiesta duraba 11 días y coincidía con la cosecha.

Sin dudas, los eventos más grandes del mundo se encuentran en Sídney, Hong Kong, Londres, Nueva York y Río de Janeiro. Para los cuales, si no se tiene la dicha de poder estar presentes, se dan por televisión.

Mientras en Sídney se lanzan a medianoche más de 80.000 fuegos de artificio ante más de un millón y medio de asistentes, en Nueva York la gente se concentra en torno a una gran bola de cristal que desciende sobre una multitud en Times Square. En tanto, Hong Kong y Londres  tienen multitudinarias celebraciones en la vía pública. Por último, en Río de Janeiro el mar juega un papel muy importante: el cielo de las playas brasileñas se ilumina con los fuegos artificiales y las filhas do santo (sacerdotisas africanas) encienden velas y lanzan al mar pequeños barcos llenos de flores y regalos.



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