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La noticia del año: Jorge Bergoglio es elegido Papa

El año 2013 será recordado por la llegada del primer papa latinoamericano de la historia, el argentino Jorge Bergoglio, que en nueve meses de pontificado revolucionó las estructuras de la Iglesia en base a su carisma.

A la llegada de Bergoglio se le sumó otro hecho que marcó este año la vida de la iglesia: la sorpresiva renuncia de Benedicto XVI, la primera en 600 años, que abrió un período de incertidumbre sobre cómo sería la convivencia entre dos pontífices vivos.

Sumida en los escándalos de los abusos sexuales a menores y el robo y filtración de documentos, conocido como Vatileaks, el "Habemus Papam" que consagró a Bergoglio el 13 de marzo como nuevo líder de la Iglesia trajo un nuevo impulso a la milenaria institución.

La elección de su nombre, en honor a San Francisco de Asís, dio señal certera del rumbo que tomaría su gestión. Tras nueve meses de pontificado, fue considerado "personaje del año" por prestigiosos medios de comunicación, como Times, The New Yorker, Le Monde y hasta la publicación gay The Advocate.

El "efecto Francisco" se sintió fuerte en las redes sociales: fue el tema más comentado en Facebook y en Twitter escaló hasta colocarse como el segundo líder mundial con más seguidores, después del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.

Sus muestras de sencillez conquistaron los corazones de los católicos -incluso de los no creyentes- que visitan la ciudad del Vaticano para participar de las audiencias públicas o de cualquier otro encuentro que lo tenga como protagonista.

Desde la presidenta Cristina Fernández de Kirchner hasta una delegación del club San Lorenzo de Almagro, pasando por una heterogénea variedad de dirigentes, viajaron a Roma para entrevistarse con Francisco, intercambiar obsequios y llevarse la bendición.

Según las estadísticas del Vaticano, hubo un boom de visitantes argentinos, con un aumento de más del 60% respecto a 2012.

Con 77 años, Bergoglio -jesuita con espíritu franciscano- viene expresando su vocación de reformar el papado y volverlo a sus orígenes, basándose en una prédica constante en favor de los pobres, las "periferias" de la existencia humana y en contra de la "globalización de la indiferencia".

Sin modificar por ahora ni un punto ni una coma de la doctrina, el papa envió señales de acercamiento a los gays y divorciados, exigió un rol más preponderante de la mujer en la vida de la Iglesia y se pronunció en contra de las posturas clericalistas.

Con un llamado constante a la compasión y la misericordia, Francisco busca alejar a la Iglesia de esa imagen pesadamente doctrinaria y punitiva con la que se mostró por años.

Para dar testimonio de su austeridad, eligió vivir en la residencia Santa Marta, lo que le permite estar rodeado de gente; rechazó los zapatos rojos; descartó los autos de alta gama y hasta se lo vio subido a una vieja "Renoleta".

En la misma línea, hace llamadas telefónicas a los fieles y responde cartas de su puño y letra, elegidas entre los 2.000 correos que recibe por día.

Entre los momentos más recordados, quedará en la memoria de los italianos su primer viaje a la isla de Lampedusa, donde visitó a los inmigrantes que llegan en barcos desde África, muchos de los cuales no logran alcanzar el objetivo y mueren ahogados.

Volvió a cruzar el Atlántico para su primer viaje internacional en julio a Río de Janeiro, Brasil, donde encabezó una multitudinaria Jornada Mundial de la Juventud, en la que se consagró como líder espiritual entre los jóvenes.

Con su prédica en favor de la paz, encabezó una ofensiva contra la guerra en Siria, impulsando en septiembre una vigilia de oración en la plaza San Pedro que se replicó en distintas partes del mundo, y que para muchos analistas se convirtió en un factor clave para detener una intervención militar de los Estados Unidos.

Continuando con la política de "tolerancia cero" que inició Benedicto XVI contra los integrantes de la iglesia que cometieron delitos de pedofilia, Francisco llamó a actuar "con decisión" y proteger ante todo a las víctimas.

Este llamado tuvo su primer correlato en la Iglesia argentina, que en la diócesis de San Isidro pidió perdón públicamente, asumió su responsabilidad por casos de abusos cometidos por un sacerdote años atrás y se comprometió a indemnizar a las víctimas.

Otra de sus decisiones trascedentes fue el nombramiento de una comisión de investigación cuyo objetivo es reformar el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, envuelto desde hace años en escándalos financieros.

Asimismo, con la misión de que lo ayuden en una profunda reforma de la curia romana, Francisco nombró una comisión integrada por 8 cardenales con quienes se encuentra estudiando la posibilidad de fusionar los dicasterios y congregaciones de la Santa Sede para reducir la burocracia, e incluso rediseñar el poder de la poderosa secretaría de Estado.

Escrita a cuatro manos con el papa emérito, Francisco publicó su primera encíclica "Lumen Fidei", que reflexiona sobre la necesidad del mundo actual de recuperar la fe; y la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" que pide una Iglesia misionera y abierta que vuelva a la esencia del mensaje evangélico.

En sus mensajes, remarca la necesidad de que los cristianos transmitan "alegría", que los sacerdotes se conviertan en "pastores con olor a oveja", y denuncia que la pobreza es un "escándalo" y que el dinero debe "servir y no gobernar".

Jorge Mario Bergoglio, el mismo que ya tenía preparado su cuarto en el hogar sacerdotal del barrio porteño de Flores para cuando se retirara, se merece el título de "personaje del año" por ser portador de un mensaje de esperanza que la sociedad actual estaba necesitando.

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