Operativo terminar Zona Franca: decenas de policías desalojaron a una abuela
- Por segunda vez en cuatro meses una mujer de 85 años fue desalojada de su propiedad en Finca El Pongo.
- Según la orden policial, interrumpía el paso de una obra hídrica destinada a llevar líquido a la Zona Franca.
- El operativo estuvo viciado según la familia; detuvieron a cinco personas por la tarde del pasado jueves 08/12.
La ambición por terminar la Zona Franca de Perico no contempla respeto, ni siquiera aquel tan básico que se tiene por los adultos mayores. Margarita Ortega de 85 años fue nuevamente echada de las tierras que hace décadas ocupa en Paraje Hornillos, en cercanías del acceso a la ciudad. Tierras de Zabala que fueron entregadas a su pueblo, pero que hoy parecen gerenciadas por un gobierno con actitud plutocrática digna de una S.A.
El primer capítulo había tenido lugar a fines de agosto, terreno adentro, entre Parque Industrial y Zona Franca. Con la casa sitiada por agentes policiales y la directiva del Administrador de Finca El Pongo de correr a la estorbosa octagerania. Echada sin contemplaciones por su integridad o respeto por su derecho como poseedora, Margarita se trasladó a la colectora de Ruta Nacional 66 con sus pertenencias, armando un hogar improvisado similar a una carpa-campamento.
Los familiares explicaron que si pudo resistir allí viviendo en condiciones tan precarias fue gracias a la solidaridad ciudadana, "sin ningún tipo de servicio, asistencia estatal, contención del Consejo de la Mujer u otros organismos", hasta el último jueves, fecha sensible para la feligresía cristiana por celebrarse la Inmaculada Concepción.
Feriado nacional mediante, escaso movimiento de personas y medios periodísticos, más allá de un móvil de nuestro medio, casi 30 efectivos policiales rodearon el hogar de Margarita Ortega cerca de las 08.00 horas. Tan solo una hora tardaron en dejar a la mujer en la calle, guardar sus pertenencias en un camión y demoler la carpa donde vivía.
Una vez más Oliver Alanis, ex secretario de gobierno palpaleño (gestión Palomares) devenido en administrador de Finca El Pongo había logrado la autorización para desalojarla y poco importó el amparo en trámite que el abogado de la familia gestionó. La vivienda improvisada se encontraba en la traza de una cañería que abastecerá la Zona Franca Mayorista y aunque la familia de la damnificada sugirió en repetidas ocasiones la posibilidad de trasladarse unos metros, pero tal y como ocurrió en agosto, no hubo voluntad de dialogo que llegara a una resolución pacífica.
Según explicaron Rita y Silvina (hija y nieta respectivamente) tan desprolijo fue el operativo que no se inventariaron los artículos sustraídos y cargados en el camión, incluyendo animales de granja que hasta el momento de redactar esta nota su estado es desconocido (estaría todo alojado en la Unidad Regional N° 6).
Con semejante tensión Margarita terminó por descompensarse, siendo atendida en una ambulancia del SAME, pero negándose al traslado en múltiples oportunidades. Recién con la llegada de sus familiares pudo recomponerse pero no flaquearía en su decisión, allí se quedaría sentada entre los árboles, bajo el sol abrazador de los valles periqueños.
El calvario no terminaría en horas de la mañana. Cuando caía el sol, sin atenuantes, los efectivos que montaban guardia (y todavía lo hacen) recibieron la orden de llevarse en carácter de “detenida”, junto a otros cuatro familiares y dos motovehículos. Poco importó si eran menores de edad, tampoco la presencia de niños en el lugar. Según relató Rita, hija de la mujer desalojada “después las autoridades policiales quisieron suavizarlo hablando de demorados, la realidad es que mi mamá estuvo casi dos horas en la Seccional N° 60 de barrio La Paz. Mientras que María Rosa Romero, Kevin Ernesto, Miguel Carrillo y Silvina Tito permanecieron varias horas más en la Seccional N° 21”.
Las imágenes muestran un proceder violento, contra gente que “no irrespetó a las fuerzas, ni siquiera tenían pensado meterse en el lugar, solo estaban procesando lo ocurrido, porque a mi mamá la dejaron en la calle, se llevaron hasta su medicación... Ella sigue conmocionada, con ganas de ir nuevamente al lugar, mi sobrino y sobrina con golpes en los brazos”, añadió.
Estas tierras son de mi papá y mi mamá que hace años están aquí, pero vino el ayudante del fiscal Ugarte con una orden que pase una manguera y enseguida le sacaron lo poco que la gente le dio, se llevaron todo. Solo quedó con su cartera y la ropa. Ella esperaba tan solo que saliera el amparo