Agustina Apaza, señalada por el índice del esfuerzo
La deportista jujeña, especialista en ciclismo de montaña, integrante la Selección Argentina, fue medalla de oro en los Juegos ODESUR en Chile, reflexiona sobre su presente y su futuro.
Agustina Apaza es el fiel reflejo de lucha, trabajo, constancia, talento y mucho esfuerzo, a la vez representa la imagen del deporte jujeño y no en vano es la protagonista principal de los podios más importantes del ciclismo de montaña.
Esa niña de piernas largas que paseaba su figura esbelta por los salones de la danza clásica, un día decidió montarse en una bicicleta y nunca imaginó estar viviendo la más fascinante y apasionada de las travesías, que la harían vivir todas las sensaciones que pueden atravesar a un atleta, como el llanto de la derrota, la indiferencia dirigencial, el pretendido usufructo de los oportunistas en la victoria y además su condición de mujer, pero nada amedrentó a quien siempre encontró una razón más para seguir pensando que la mejor carrera era la próxima.
La última medalla de oro obtenida por Agustina en los juegos Odesur en Chile, permite seguir mirando con moderado optimismo lo que vendrá, sin falsos triunfalismos, sin falsas expectativas, pues, como todos sabemos, en este nivel mandan los resultados y los ranking, siendo eso todo un desafío para un deportista de una provincia tan alejada como la nuestra y en las condiciones que ya todos conocemos.
No es difícil interpretar las palabras de esta joven mujer jujeña, quien entiende que los últimos resultados representan un desafío personal pero a la vez colectivo: “creo que es abrir un camino, demostrar que se puede, que vea el resto de los deportistas que se puede llegar y que está abierto para todos, que si uno se entrena, se sacrifica, y con resultados y con paciencia, las cosas llegan, esto es un inicio, ojalá que vengan muchos títulos más como éste, no solo en el montain bike, sino también en otras disciplinas”.
“Para mi fue una gran satisfacción haber sido designada corredora de la selección argentina para estos Juegos, recién es el primer mes de competencias de esta temporada, ahora viene un largo año por delante, con compromisos internacionales y en lo inmediato, viajar los próximos días a Brasil para el Panamericano de Montain Bike”, señaló la joven corredora jujeña.
En las pocas horas de permanencia en su terruño, aprovecha para seguir nutriéndose de los verdaderos afectos, los más duraderos, los que alientan de verdad y serán en definitiva los que nunca se extinguirán: “estoy recorriendo un camino totalmente impensado, si hubiera dicho cuando era chica o cuando estaba estudiando en la facultad que iba a pasar de aquí a unos años, nunca hubiera dicho que iba estar encima de una bici, por ahí surgió como una forma de entretenerme, de pasar el tiempo, descubrir lugares, de pasarla bien y nada más, y bueno... de ahí devino en competencias, de un deporte que realmente me apasiona y que es disfrutar de la bici, no sólo de eso sino de la experiencia que te da el montain bike, como ésta de los viajes y también disfrutar de un resultado como este que para mí fue algo que no estaba planeado ni pensado, pero se dio de esta manera, se fue dando de a poquito y bueno, si bien se puede disfrutar no hay que bajar los brazos ni tirarse al descanso sino seguir trabajando día a día porque se vienen más compromisos o por ahí yo me planteo mayores exigencias, por ahí tengo un sueño por cumplir pero siempre quedan por delante muchos más por eso hay que seguir como todos los días, trabajando”, indicó.
Apaza puntualizó además que “yo siempre digo que la que se sube a la bici soy yo, la que recibe las medallas también, pero yo no llego sola, César (Letoli, su novio) es para mí el que me aguanta, porque en los momentos buenos, están todos a tu lado, pero en aquellos que son realmente malos, está él para sacarme adelante, en mis caídas, o cuando tengo problemas con la bici o problemas físicos, él es incondicional, está siempre, con una palabra de aliento, o cuando me dice dale, vamos, subite a la bici, te falta una vuelta, o dale, apretá ahora, entonces pienso que gran parte de que yo esté acá o que haya estado arriba en un podio Sudamericano también es de él”.
“Al final, César termina corriendo dos carreras, primero la mía y después la de él, porque se lleva los nervios, las renegadas, y poder darle una satisfacción como ésta, es retribuirle todo lo que hace por mí. A tanto llegó su desprendimiento que yo rompí mi bici en los nevados de Chillán, así que para los ODESUR no tenía bici pero él me dio la suya, la armó y me dijo: tomá, disfrutá y no te hagas más problemas”.
Agustina Apaza o la síntesis de la humildad, el trabajo y el talento, intrépida como pocas, audaz como una pantera, de trato amable y sencillo, pero con la fuerte convicción de que todo buen resultado viene acompañado por mucho trabajo, un mensaje para quienes piensan que todo debe venir del cielo.
Por Sergio Tolaba (Especial para Jujuy al Momento)
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