La crisis sanitaria se mantuvo hasta que un acuerdo entre el Estado, las instituciones y los vecinos para limpiar la ciudad, posibilitó reducir en tiempo récord la cantidad de afectados. En menos de diez días el Hospital "Juan Domingo Perón" pasó de recibir 250 febriles diarios a solo 10 febriles diarios.
Dicho suceso se produjo durante la administración de Sergio Leavy, quien en diálogo con Radio 2, contó, "Lo primero que hicimos es ver de quienes son las tareas, lo que llegó a la determinación de que el cuidado del medio ambiente, de la ciudad y el descacharrado son tareas del municipio, todo lo que significa el control del vector. Y la provincia se encargaba del cuidado del paciente y de guiar a todas las instituciones".
"Después se conformó una multisectorial. Convocamos a los centros vecinales, clubes, gendarmería, la policía, todas las instituciones con personería jurídica y nos reunimos para limpiar la ciudad. Juntamos 5.000 personas, pusimos una persona encargada de limpiar las manzanas. En ese momento Tartagal tenía 2100 manzanas y con 200 camiones limpiamos totalmente la ciudad".
En tres días habían logrado sacar toneladas de basura y cacharros a los que luego se le dieron disposición final. Una cuestión clave según Leavy fue impedir que la gente vaya a rescatar cosas de los basurales para volverlas a la ciudad.
"Había lugares que nadie podía ingresar, hicimos 17 allanamientos. También controlamos en los techos que no haya tanques sin tapa y así pasamos a tener 10 febriles de los 250 que teníamos. En una semana cambió totalmente la situación, a partir de ahí empezamos con descacharrados masivos pero por zona".
Leavy remarcó que en aquella oportunidad fue la unidad de los vecinos , las instituciones y el municipio lo que posibilitó llevar a cabo ese mega operativo.
En 2014, en un congreso científico pusieron de ejemplo la experiencia de Tartagal, que pasó de ser el centro del brote de la epidemia a desaparecer del mapa del dengue de la Argentina.
Podría aplicarse este método en Jujuy
Días atrás el Ministerio de Salud confirmó que Jujuy está atravesando la peor epidemia de dengue en 16 años, con 2961 casos. La pandemia de coronavirus ha acaparado la atención de las autoridades provinciales, que han descuidado las acciones tendientes a contener una enfermedad que ya es conocida históricamente y de la cual la OMS había realizado advertencias.
Si bien son epidemias con características distintas, no se trabaja en ambas con la misma intensidad. Para luchar contra el coronavirus hay una política integral pero para del dengue nadie parece hacerse cargo, por lo que difícilmente se podría reproducir la experiencia de Tartagal hace diez años.
La falta de interés es notable. Pocas fueron las veces que durante el reporte del COE se habló del tema e incluso la declaración de emergencia por dengue llegó cuando la provincia ya se acercaba a los 2000 casos, el pasado 16 de abril.
Un problema que viene de la mano la enfermedad, causada por el Aedes Aegypti, es la proliferación de basurales. Esto lleva a considerar que debiera existir un plan de acción conjunto entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ambiente. Lo cierto es que de todos los funcionarios que desfilaron noche a noche por el programa del COE, en ninguna oportunidad se presentó María Inés Zigarán, la titular del Ministerio de Ambiente.
Justamente uno de los puntos más flojos de la gestión de Gerardo Morales es la falta de políticas ambientales contundentes, al punto de que el proyecto de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) significó para la provincia una fuerte toma de créditos para una iniciativa que no pudo consolidarse más allá de la teoría. De hecho de lo único que puede jactarse Ambiente es de haber conformado un parque automotor para recolección de residuos, que se desconoce a dónde van a parar.