Pero la fiesta de días pasados no fue la única ni la última; los vecinos cuentan que estas son constantes, se realizan de jueves a sábado, y no hay controles ni operativos policiales o municipales. Incluso dudan de que el local esté habilitado para realizar estos eventos. Solo hay un portón que los clientes tocan para ingresar, y ningún cartel en el exterior que indique la presencia del mismo.
Las peleas ocurren durante toda la noche, igual que el desfile de personas alcoholizadas que salen en motocicletas o automóviles a alta velocidad sin que haya controles de tránsito, policiales, o municipales. El mismo jueves 9 de febrero, un motociclista chocó en la esquina de esta calle antes mencionada y los vecinos tuvieron que llamar al SAME para que lo atendieran.
Cuyaya: "que viva la fiesta aunque moleste a los vecinos"
Al lado del local hay un complejo de departamentos donde viven seis familias; el escenario del local está montado en la pared de uno de estos departamentos, causando malestar a la familia residente, formada por adultos y niños.
Los vecinos presentaron notas a la Municipalidad sin respuestas; les dijeron que no tienen elementos para inspeccionar el lugar ni aparatos para medir el volumen de la música.
Las fiestas en el local se promocionan a través de las redes sociales, y los vecinos esperan que las celebraciones que se realizan no terminen alguna vez con una víctima fatal, destrozos o lesiones, incluso de los mismos residentes, que salen a trabajar o a cumplir obligaciones aun cuando el festejo está en su apogeo.