Un poema para cada día
Tómese un poema antes de continuar su día, hoy comparte sus pensamientos la escritora Elizabeth Soto . Jujuy al momento compartirá una poesía por día con sus lectores hasta el día 21 de marzo, fecha en la que se celebra el Día mundial de la Poesía.
Elizabeth Soto, directora de la revista cultural Cronopio (actualmente pereciendo por los altos costos de “la brecha”) y directora de la editorial Cronopio (actualmente buscando alternativas para no morir en el intento). Lleva trabajando arduamente en el campo literario cuatros años, recorriendo ferias de libros, de autores independientes, etc, en muchos sectores del país y países limítrofes.
Fragmentos de su último libro: Metástasis
El Gentilhombre pensaba en La Mujer.
La mancha negra se le fue subiendo por los pies, por la punta de los dedos.
La mancha negra se apoderó de la boca, le tiró todos los dientes, se le comió las encías.
El gentilhombre pensó que el sufrir nunca está fuera de contexto.
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La mancha trepó hasta el corazón. No lo detuvo.
A dos cuadras de la casa un niño está muriendo.
El poeta piensa en la eternidad, el filósofo en la metafísica, el perro en su hueso, el gato extraña su casa pero no sabe cómo volver.
La metástasis tardó en llegar.
El Gentilhombre quiere arrancarse la piel y escribir las paredes con sangre. Siente ganas de rezar.
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La Mujer:
“Día 3 antes de la inundación:
Llueve. Hace frio aunque sigue siendo verano. El paisaje es poco romántico, por las paredes se filtra agua que agranda la mancha de humedad. Mi gato sigue desaparecido, ya pasó una semana, pero no pierdo la esperanza. El dolor de cabeza sigue. Tengo un cuchillo clavado en la sien que me palpita al compás de la lluvia. Me preguntaste que era lo peor de salir con una escritora y creo que es poder contar sus miserias y ser narradores de sus propias muertes. Te sigo pensando aunque a nadie ya le importe”
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La cabeza del niño esta aprisionada.
El cuerpo cuelga de un lado, y la cabeza del otro. Lucha. Lucha, pero su lucha es inútil. Grita pero los vecinos no lo escuchan. Se desespera, ya casi no puede respirar.
Un par de calles abajo el Gentilhombre trata de sacarse el amargo sabor de boca con varios caramelos media hora a la vez.
El niño lucha por zafar el cuello de las rejas.
El Gentilhombre se pregunta en voz baja ¿y cómo sabemos si Romeo estaba enamorado de Julieta? Y obnubilado en sus pensamientos no oye los gritos.
El cráneo no da para más, y la sangre le llena los ojos.
“Sos tan incapaz de definir el amor como la palabra catarsis o justicia” recuerda él.
Entre las rejas de la ventana que da a la calle hay un niño colgado del cuello, un par de calles abajo el Gentilhombre recuerda a La Mujer.
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El Gentilhombre le escribió “te amo” a La Mujer en el mismo instante en el que ella intentaba ignorar su horóscopo y los pronósticos de un mal día, en el mismo momento que ella intentaba cruzar la calle.
Él terminaba de tragar los caramelos media hora en el mismo momento que la mancha negra desaparece de sus entrañas, y un taxi compartido pasa a gran velocidad arrollando todo a su paso.

