Con la llegada de los españoles muchas celebraciones practicadas por las comunidades andinas fueron prohibidas por considerarse contrarias a la fe católica. Sin embargo muchos nativos siguieron realizándolas en forma clandestina, logrando resistir al paso del tiempo transmitiendo esas sabidurías.
Inti Raymi, el comienzo del nuevo año andino
En los Andes el solsticio de invierno abre paso a un nuevo año, que se inicia con el Inti Raymi, una celebración en honor al Sol naciente que sale para brindarnos su energía en este tiempo de renovación. Es el comienzo de algo nuevo.
El Inti Raymi o Fiesta del Sol, es una de esas tantas celebraciones, herencia de la civilización incaica. Se trata de una ceremonia practicada en honor al Sol o Inti, su máxima deidad. Esta ceremonia era la más importante para los Incas y se realizaba cada solsticio de invierno, en el día más corto del año y la noche más larga del año.
En la época de los Incas, el Inti Raymi era el equivalente a lo que hoy es para nosotros la fiesta de año nuevo. Con la celebración solar se cerraba todo el año agrícola anterior, y al mismo tiempo iniciaba el nuevo ciclo agrícola.
Como el hombre por naturaleza siempre está en búsqueda de sus orígenes y de su historia, aquí en Jujuy, muchas comunidades en distintos puntos de la provincia aún celebran el Inti Raymi, y cada año se observa como este encuentro con el Sol va tomando más fuerza.
De esta forma es que en la mañana de este 21 de junio, Jujuy al momento estuvo en la localidad de Huacalera (a la altura del km. 1790), donde se concretó el comienzo de un nuevo año andino con una ceremonia encabezada por Yachaj Runa.

Al calor de un fogón los presentes escucharon atentamente las palabras de preparación de Yachaj, antes de recibir a los primeros rayos del Sol. Si bien ya había amanecido todavía no asomaba entre los cerros.
Luego de realizar unos ejercicios individuales y en grupo, solicitó a los presentes que tengan un claro deseo, para pedir al Sol en este nuevo año.
“La energía que va dar nuestro padre Sol, trae plasma y la ciencia moderna ha demostrado que el Sol proyecta plasma y cada vez más. Nosotros vamos a aprovechar este plasma para dirigirlo a nuestra realidad”, explicó.
A continuación invitó a la gente a alzar sus manos y recibir la energía del Sol naciente, que en el tiempo de los Incas significaba la renovación de la vida.
Lo que siguió fue un momento majestuoso en donde quedó claro que el Inti Raymi es una fiesta no sólo por el espectáculo que da el Sol, sino por la renovación espiritual que produce recibir esa energía.
De a poco el fogón se fue atenuando casi sintiendo que ya no hacía falta. Así, al calor del Sol, Yachaj Runa prosiguió a finalizar el ritual con una suerte de bendición a cada uno de los presentes.
Vemos cómo el ritual de los hijos del Sol ha logrado sobrevivir en el alma de la gente, posibilitando esa conexión con nuestro origen y con el legado de la sabiduría andina.
Si bien en la práctica, el Inti Raymi a sufrido cambios, el significado y la importancia espiritual se mantienen.


