Hace apenas nueve meses, el gobernador Carlos Sadir era categórico: no había plata para seguir haciendo crecer el Estado, no había margen para más burocracia y el camino debía ser la eficiencia. “Mientras más chico, mejor”, sostenía, apostando a que el sector privado absorbiera empleo y redujera la carga estatal. Un discurso alineado con el ajuste y la austeridad que hoy, sin embargo, empieza a desdibujarse frente a los hechos.
Cuando el discurso del ajuste choca con la expansión del Estado
El gobernador Carlos Sadir prometía achicar el Estado y reducir la burocracia por falta de recursos. Sin embargo, en los últimos días creó un nuevo Ministerio de Minería y sumó cargos que no figuraban en los organigramas oficiales. La expansión del aparato estatal contradice el discurso de austeridad. Mientras tanto, Jujuy sigue sin respuestas claras sobre el destino del dinero y las bajas regalías mineras.
En los últimos días, el Ejecutivo provincial decidió crear un nuevo Ministerio de Minería, elevando al rango ministerial lo que hasta ahora era una secretaría. Más allá de los argumentos oficiales que intentan minimizar el impacto presupuestario, transformar una secretaría en ministerio implica estructura, cargos, asesores y, por lo tanto, más gasto. Gasto público, justamente aquello que el propio gobernador decía querer reducir.
La contradicción se profundiza con nuevas designaciones que no figuran en los organigramas oficiales. La creación del cargo de director provincial de Artes, Innovación y Ciencias, dependiente del Ministerio de Educación, expone una práctica conocida: sumar funciones y puestos sin transparencia ni explicación pública. Si el cargo no existía, alguien decidió crearlo. Y crear cargos también es agrandar el Estado.
Así, el relato del achicamiento estatal choca de frente con una realidad de nuevas megaestructuras administrativas. Mientras tanto, el pueblo de Jujuy sigue esperando respuestas de fondo: cuánto dinero ingresa realmente a la provincia, qué se hace con esos recursos y por qué las regalías que pagan las mineras extranjeras son tan bajas en comparación con otras provincias y países de la región.
El problema no es solo la incoherencia política, sino la ausencia de prioridades claras. Cuando se afirma que “no hay plata”, pero se crean ministerios y cargos, la pregunta es inevitable: ¿para qué sí hay recursos y para qué no? En una provincia donde se ajusta al ciudadano, se suben impuestos y se exige sacrificio, el Estado no puede permitirse el lujo de expandirse sin dar explicaciones.

