La decisión fue anunciada después de que el comandante general de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, y el de la Policía Nacional, Vladimir Calderón, le soliciten que dé un paso al costado para desactivar la crisis política y social.
Consultado al respecto, el cónsul en Jujuy Nelson Guarachi Mamani habló de gran consternación en la comunidad boliviana por lo que ocurre en el vecino país.
“El presidente ha sufrido un golpe de Estado de la policía, de las fuerzas armadas camuflado con los cívicos y para evitar derramamiento de sangre ha renunciado. Hubo un golpe cívico con complicidad de las fuerzas armadas”, sostuvo a Radio 2.
El diplomático remarcó que impera una situación caótica e indicó que, en un periodo de 60 días, deberá convocarse nuevamente a elecciones.
“Ha habido una cacería de brujas con los dirigentes. Han quemado las casas de todos los líderes políticos y sindicales del movimiento al socialismo”, concluyó.