La industria con un leve repunte y la construcción sigue cayendo
- La industria creció 4,3% en septiembre de 2020 respecto de agosto y 3,4% interanual.
- La construcción subió 3,9% en septiembre de 2020 respecto del mes previo y descendió 3,9% interanual.
Luego de meses de desconcierto por el impacto de la cuarentena obligatoria, la caída de los ingresos y la volatilidad cambiaria, la construcción y la industria, dos motores de la economía argentina, mostraron en septiembre mejoras frente a los meses previos y alejaron los fantasmas de la desaceleración que habían reflejado los datos oficiales de agosto, aunque la falta de dólares es el principal condicionante hacia mediano plazo.
El Índice de producción industrial manufacturero (IPI) mostró un avance de 3,4% anual en septiembre, el primero en ocho meses, y un repunte de 4,3% en la medición mensual desestacionalizada.
El Indíce Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) tuvo una retracción de 3,9% interanual (la menor en más de un año) y un avance mensual de 3,9%.
Las bases interanuales están afectadas por el efecto post PASO del año pasado y, según economistas consultados por este medio, parte de la mejora de estos sectores está influenciado por la burbuja de consumo generado por la necesidad de cobertura ante las expectativas de devaluación que dominaron las últimas semanas en el país y por las reaperturas tras los aislamientos obligatorios decretados por el Gobierno tras la llegada de la pandemia.
Casi la mitad de los insumos para construir tuvieron una mejora de la demanda. Los ladrillos huecos tuvieron un crecimiento mensual de 24,6%. Por eso, los precios de estos insumos también comenzó a subir por encima de la inflación. El mes pasado el ladrillo aumentó casi 12%, cuatro veces más que la inflación. Pero, más allá del precio, el acceso a estos insumos se hizo difícil por los faltantes que hay en los corralones y grandes cadenas gracias a la demanda que provoca la brecha cambiaria en el sector de la construcción.
En agosto pasado ambos indicadores mostraban una desaceleración (en algunos casos sostenían registros negativos) frente a los meses previos en los que se desató un fuerte rebote tras la cuarentena rígida de fines de marzo y abril. Sin embargo, ese dinamismo fue perdiendo fuerza como consecuencia de una crisis de demanda (por pérdidas de ingresos y empleos) y debido a las tensiones cambiarias que marcaron el mes y que se mantienen hasta hoy.