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Nació la tercera cría de huemul en cautiverio

El biólogo suizo Werner Flueck se refirió a las prácticas que lleva a cabo para preservar la cantidad de ejemplares de este tipo de ciervo.

a sobre cacería y la urbanización generó que el huemul, una de las especies nativas de la Patagonia, tenga que trasladarse hacia terrenos más agrestes y a zonas más altas en la cordillera de los Andes. Sin embargo, el arduo trabajo de un grupo de científicos del CONICET y otras entidades sin fines de lucro, hallaron la manera óptima de conservar los ejemplares que aún siguen con vida y alentar así su reproducción. En diálogo con LA NACION, el biólogo suizo Werner Fluck, creador de la Fundación Shoonem, dio detalles de la última investigación que realizó sobre estos animales, de los cuales solo quedan entre 300 y 500 - muchos enfermos- y su peligro de extinción es inminente.

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El huemul que se conoce en el ámbito científico como Hippocamelus bisulcus, es el cérvido más austral del mundo y habita la región de la Patagonia, tanto en la Argentina como en Chile e incluso en la isla de Tierra del Fuego. Este animal autóctono sufrió una pérdida significativa de su población debido a la caceríaindiscriminada, que terminó por ubicarlo en una de las especies amenazadas de nuestro país. A pesar del futuro gris, diferentes especialistas y entidades, se movilizaron hace años para intentar protegerlos y salvaguardarlos.

En un trabajo colaborativo del CONICET, con el Parque Nacional Nahuel Huapi, Fundación Temaikén y Shoonem -la cual fundó Werner Flueck y su esposa, Jo Anne Smith-Flueck- lograron que desde 2022 hasta la fecha, nazcan tres crías de huemul en perfecto estado. Este avance significó un aliento para la comunidad y para nuestro país, ya que se lo considera un Monumento Natural Nacional y está protegido por ley.

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En el último informe que publicó Werner y que dio a conocer el sitio oficial del CONICET - entidad para la que colabora - se anunció, no solo el nacimiento de la tercera cría de huemul el 15 de enero del 2024, sino, que además, se detalló una hoja de ruta que podría avanzar en el aumento de la población de esta especie.

Hoy en día, estos cérvidos viven en grupos fragmentados de 70, en zonas aisladas, muchas de ellas en parques nacionales o zonas protegidas, pero a gran altura y lejos de lo que fue alguna vez su sitio natural.

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“Las estrategias actuales para la conservación de los huemules no están logrando revertir su disminución demográfica”, señaló Werner en el documento que se titula Conservation. Allí hizo hincapié en que la recuperación de los niveles de huemules, “tendría lugar si es reintroducida en sitios históricos considerados representativos de su hábitat de origen”.

En conversación con este medio, Werner consideró su firme apuesta en hacer que los huemules no desaparezcan: “Tomando ejemplos de cervidos y otros ungulados nativos en todo el mundo, es cierto que hay muchos ejemplos de recuperar a especies que han llegado a un estado de peligro de extinción. Así no hay excusa que el mismo es una posible realidad para el huemul. Como en todas situaciones de malestar, lo esencial es llegar a un diagnóstico cierto del problema, para poder tomar la correcta decisión y lograr revertir la situación”.

La historia de cómo llegaron a encontrarse en peligro de extinción

Werner Flueck, que también es investigador del Instituto Suizo de Salud Tropical y Pública, con sede en Basilea, Suiza, explicó cómo sucedió el comienzo del fin para los huemules, que se cree, se movían estacionalmente entre la cordillera y las estepas, hasta llegar a zonas como la Península Valdés o el Estrecho de Magallanes.

“La sobrecacería de los huemules se intensificó con la llegada de los primeros europeos en el siglo XVI en adelante hasta comienzos del siglo XX. Y ya en 1883 el huemul fue clasificado como una de las especies comercialmente importantes en el listado de un libro inglés sobre las importaciones a Europa, que ocurrieron tanto desde puertos en Chile como de Argentina”, aseguró.

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En tanto, señaló que “esto disminuyó sus tasas de reproducción, alteró de manera perjudicial su salud y los puso en peligro de extinción”. Debido a su traslado a territorios que antes solo habitaban en temporadas y en donde las hierbas de allí no le proporcionan los nutrientes necesarios, Werner indicó: “Por la falta de minerales, los huemules desarrollan osteopatologías, problemas estructurales en su esqueleto y pérdida de dientes, lo que reduce aún más su eficiencia para alimentarse”.