Los espacios de asistencia quedan sin abasto y deben readecuarse o adaptarse para seguir ayudando a los sectores más vulnerables.
Romina Canchi, referente de la CCC indicó que desde el espacio contienen alrededor de 6.000 niños en comedores y merenderos de la provincia. Reveló que en los últimos días se triplicó la asistencia, por lo que modificaron el servicio de ayuda, ahora son ollas populares o solo les dan comida unos días a la semana.
Nosotros venimos trabajando hace 20 años en comedores y merenderos comunitarios pero en este último tiempo de pandemia se ha triplicado la asistencia en merenderos y se tuvieron que abrir otros comedores con diferentes modalidades como ollas populares, algunos dos o tres veces por semana. Nosotros venimos trabajando hace 20 años en comedores y merenderos comunitarios pero en este último tiempo de pandemia se ha triplicado la asistencia en merenderos y se tuvieron que abrir otros comedores con diferentes modalidades como ollas populares, algunos dos o tres veces por semana.
“Tenemos dos situaciones, primero la de los comedores comunitarios provinciales que desde el mes de agosto no reciben las partidas del gobierno y las mamás de cada zona se auto organizan para seguir llevando adelante la ayuda”.
“Después lo que tenemos son nuevos comedores y cuando uno abre producto de la necesidad tenemos 20 o 30 niños y a la semana se duplican y ya no solo asisten niños sino familias completas, y no hay una respuesta real de contención para el hambre ”, relató la referente social.
Un dato no menor es que mientras el Indec informa que una familia tipo requiere cerca de 47 mil pesos para no ser pobre, el salario mínimo vital y móvil este mes llega a 18.900 pesos. Un desfasaje que afecta a incontables familias que terminan viviendo en las más precarias condiciones.
Contrario a lo que se esperaría, la ayuda oficial sigue siendo, prácticamente, la misma y no contempla los aumentos en la carne y otros productos. La tarjeta Plasonup, aquella que la ministra de Desarrollo Humano Natalia Sarapura promociona como una solución, no es más que un magro intento por ocultar el verdadero rostro de la pobreza y de la inacción gubernamental. La falta de empatía es tal que en los últimos 7 meses de pandemia solo se incrementó en cerca de 250 pesos.
Queda claro que la cuestión social sigue siendo, en algunos casos, solo una problemática para mostrarse sensibles en pos de poder catapultarse a reparticiones de gobierno en el corto plazo.