Es el caso de “Pequeños Héroes”, que funciona en el sector B6 de barrio Alto Comedero. Su referente, Rosa Rueda, contó que funcionan como comedor dos días a la semana, lunes y miércoles, y dan merienda los miércoles y viernes.
Continúan recibiendo, mensualmente, partidas del Ministerio de Desarrollo Humano, pero solo para las 40 personas con las que aplicaron para funcionar como tal.
Embed - El derecho a maternar de las personas con discapacidad
Esas limitaciones hacen que cada uno de los que trabajan en el comedor tengan que pagar de su bolsillo la carne, verduras y otros ingredientes que necesitan para cocinar. Rosa paga las facturas de gas, electricidad y agua, y reciben con alegría y brazos abiertos todas las donaciones y colaboraciones que reciben; “un paquete de yerba o un kilo de azúcar nos ayuda mucho”, dice Rosa.
Por la crisis, cada vez más familias completas acuden por ayuda a la institución: personas con discapacidad, chicos en situación de calle, con problemas de aducciones y alcoholismo, niños y adultos mayores, ayudan a los que pueden contener.
Presentaron notas para que el gobierno amplíe la ayuda que reciben, pero aun no obtuvieron respuestas.
Quienes no pueden ser recibidos en “Pequeño Héroe” van a otros comedores; “hay días que no hay y tenés que ver la manera de que alcance para llevar un plato de comida a cada familia, pero está difícil la situación”.
Otra forma de atender las demandas que tienen es vender platos dulces en la misma feria en las que compran la fruta y la verdura, pero más de una vez fueron multados por la Dirección de control Comercial de la Municipalidad. “No podemos vender empanadas o jugos en la vereda porque Control Comercial nos cae y no podemos recaudar dinero para comprar carne”. También venden comida o cosas dulces a pedido, como tortas y tartas.
Rosa es empleada doméstica y sus empleadores colaboran con el comedor en fechas importantes como el Día del Niño, o el de Reyes; además, una feriante los ayuda con insumos o dinero.