Estudiantes, trabajadores, indígenas y otro grupos de la sociedad civil participaron en manifestaciones y piquetes en las ciudades de Bogotá, Cali, Medellín y la caribeña Barranquilla, en una señal de que la convulsión social desatada por la reforma tributaria del Gobierno no terminó, según reportó el diario El Tiempo.
Todo pese a que Duque anunció la creación de una mesa diálogo nacional que incluirá a los sectores y actores del país en busca de soluciones al descontento ciudadano.
"Instalaremos un espacio para escuchar a la ciudadanía y construir soluciones. No deben mediar diferencias ideológicas, sino un profundo patriotismo. Es vital contar con todas las instituciones, los partidos, el sector privado, los gobernadores, los alcaldes, y los líderes de la sociedad civil", subrayó el mandatario, en un mensaje que replicó su cuenta de la red Twitter.
Las reuniones comenzarán este miércoles mismo con presencia de "las Cortes, los entes de control, la Fiscalía, los presidentes de Senado y Cámara, y también representantes de la sociedad civil, los gobernadores, alcaldes, asociaciones, el sector privado y a quienes están en las Juntas de Acción Comunal, entre otros", explicó el mandatario.
En paralelo, el frente social convocó a marchar este miércoles porque "la gente en las calles está exigiendo mucho más que el retiro de la reforma tributaria" y lanzó un nuevo pliego.con nuevas reivindicaciones, entre ellas el retiro del proyecto de reforma de salud, un mejor manejo de la pandemia y una renta básica acorde a la canasta de alimentos.
Los nuevos pedidos son claros: desmilitarizar las ciudades, castigar a los responsables de agresiones contra manifestantes, retirar un proyecto de ley que pretende reformar la salud local en tiempos de crisis por la pandemia y disponer de una renta básica más alta.
"La reforma tributaria fue el motivo para que explotaran todas las inconformidades que tienen las comunidades de este mal Gobierno", explicó a Télam la concejala de la fuerza de izquierda Polo Democrático en Cali, Ana Eroza.
En esa ciudad de 2,2 millones de habitantes, capital del departamento del Valle del Cauca y epicentro de las protestas, se registraron anoche nuevas escenas de represión policial y algunos disturbios, que dejaron al menos tres muertos, según informó la Policía Metropolitana de Cali.
Esta nueva represión fue condenada este martes por la Unión Europea (UE) y Naciones Unidas.
"Estamos profundamente alarmados por los acontecimientos ocurridos en la ciudad de Cali en Colombia la pasada noche, cuando la policía abrió fuego contra los manifestantes que protestaban contra la reforma tributaria, matando e hiriendo a varias personas, según la información recibida", declaró en Ginebra Marta Hurtado, vocera de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Incluso la comisión humanitaria, integrada por funcionarios de la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y la ONU, fueron "acosados y amenazados", subrayó.
También Estados Unidos instó a las fuerzas del orden en Colombia a la "máxima moderación" para evitar más muertes durante las protestas e hizo un llamado al "diálogo político".
La ONU y la UE condenaron el uso excesivo de la fuerza en Colombia