Fe y devoción por la Virgen de Río Blanco
7 DE OCTUBRE
DÍA DEDICADO A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, DE PAYPAYA Y RÍO BLANCO
“Oh María del Rosario
de Río Blanco, dulce imán
Flor intacta, suave hechizo
de nuestra tierra natal…”
El 7 de octubre se celebra el Día dedicado a Nuestra Señora del Rosario, de Paypaya y Río Blanco. El mes de octubre es importante para los creyentes jujeños, no solo por las flores y la primavera sino por la presencia de nuestra Virgen. Todos los domingos del mes se realizan peregrinaciones a Río Blanco donde Ella preside en su altar.
Jóvenes, enfermos, los jujeños que pueden, caminan hasta el lugar con fe en la Madre que nos cobija. Peregrinan con sus rezos y cantos y le rinden homenaje.
Su presencia amorosa está unida a la leyenda de los comienzos de la colonización americana cuando la conquista se hacía difícil debido a las tribus indómitas que habitaban valles y montañas.
Cuenta la tradición que la Virgen defendió la ciudad de los ataques de los indios. Se aparecía sobre un “pacará”, con su bello vestido color rosa, manto celeste y, empuñando su bastón de soberana, ahuyentaba a los enemigos. El Dr. en Jurisprudencia, Horacio Carrillo, recoge esta tradición diciendo: “Se apareció la imagen envuelta en azul de floresta, en azul de cumbre y en blanco de paypayas (ya que “paypayas” en lengua vernácula significa, por rara coincidencia, “la blanca”). Fue aquello, sin duda, un anticipo providencial del nacimiento de la Bandera de los argentinos, que aquí mismo se alzó, se bendijo y se juró, con el blanco impoluto de la doncellez y el azul magnífico de los tarcos en flor, como el propio manto de la Inmaculada”.
Después de este acontecimiento, los jesuitas pudieron emprender la conquista civilizadora de las demás tribus: Osas, Ojotas, Ocloyas, Tobas, Mocovíes (provenientes de Paraguay), Omaguacas, Purmamarcas, hasta los Calchaquíes y otras razas más que asediaban los pueblos. Entonces, la fe habitó en sus corazones y rindieron sus armas y facilitaron a los misioneros la conquista evangélica.
Desde entonces la imagen de la Virgen del Rosario estableció su trono de reina y señora.
OH MARÍA DEL ROSARIO
Oh María del Rosario
de Río Blanco, dulce imán
Flor intacta, suave hechizo
de nuestra tierra natal
Entre cerros y quebradas,
por los llanos hasta el mar
es la Virgen quien reclama
nuestro férvido cantar.
Virgen buena que llegaste
con tu manto maternal
y en Río Blanco te quedaste
como Reina tutelar.
Su figura primaveral continúa siendo guía, caricia, inefable consuelo.
Susana Quiroga