Numerosos fieles se acercaron desde las primeras horas a la capilla del sector para renovar su fe, bendecir imágenes y elevar sus plegarias en un contexto económico y social sumamente complejo.
Fe y contención ante la crisis socioeconómica
El Padre Javier Torres destacó la importante convocatoria registrada durante las primeras misas del día y señaló que la devoción al santo se profundiza ante las dificultades que atraviesan las familias.
"La convocatoria a la mañana fue de bastante gente que viene a aferrarse a Dios en estos momentos difíciles, no solo en lo económico, sino también en el ánimo de los tiempos. Vienen a nutrirse de la fe que da San Cayetano a través de la Eucaristía para pedir por sus hogares", expresó el párroco.
Asimismo, Torres analizó la realidad del barrio, al que definió como un sector humilde y de gente trabajadora, pero expuesto a problemáticas complejas que afectan a la sociedad actual: "Como en todos lados, hay flagelos como la droga, la delincuencia y la corrupción, donde la mayoría terminamos siendo víctimas, en especial aquellos que no se pueden defender. Hay mucha pobreza material, pero también espiritual. Hoy el verdadero desafío para los sacerdotes es el acompañamiento cercano a la gente", reflexionó.
El rol de la juventud y el lema diocesano
En consonancia con la línea impulsada por la Diócesis bajo el lema "Todos somos iglesia, todos somos misión", el párroco hizo un especial llamado a la juventud del barrio y de zonas adyacentes pertenecientes a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús.
"Ruego a San Cayetano que bendiga a los jóvenes para que ellos puedan ser quienes saquen al barrio de las cosas que obstaculizan el progreso. Queremos trabajar con ellos y concientizarlos en la esperanza de que Dios nos va a ayudar en todo lo que necesitemos", sostuvo.