Fin de semana largo: un millón de personas viajaron por el país
La información surge de un informe de CAME. El turismo mostró señales de desaceleración con menos viajeros, estadías más cortas y un gasto más contenido en todo el país.
El fin de semana largo por el Día del Trabajador dejó números bajos en movimiento turístico y consumo. Según el relevamiento de CAME, viajaron 1.066.464 personas y el impacto económico alcanzó los $235.008 millones.
El dato central no fue solo la menor cantidad de turistas, que retrocedió 8% interanual, sino también el ajuste en el gasto. El desembolso promedio diario por persona se ubicó en $110.181, con una baja real del 1,6%, en un contexto donde predominó un consumo más selectivo y concentrado en rubros básicos.
A eso se sumó una reducción en el tiempo de viaje. La estadía promedio fue de dos noches, un 25,9% menos que el año pasado, lo que consolidó la tendencia a escapadas más cortas y decisiones tomadas sobre la fecha.
El comportamiento general mostró un turismo más cauteloso. Aunque hubo actividades y eventos en distintos puntos del país, no alcanzaron para sostener los niveles de otros fines de semana largos, en especial por el menor poder de gasto.
En lo que va del año pasaron cuatro fines de semana largos, en los que viajaron 7.940.720 turistas y gastaron $2.282.083 millones. Frente a los mismos primeros cuatro fines de semana largos del 2025, la cantidad de turistas que se movilizó creció 8,1%.
Menos días, menos gasto y consumo más concentrado
La dinámica del fin de semana estuvo atravesada por varios factores. La duración del feriado, de tres días contra cuatro en 2025, incidió en la decisión de viajar, pero no explicó por completo la caída del gasto total. Sin embargo, si se compara contra el mismo feriado de 2023, que al igual que éste fue de tres días (en 2024 no hubo fin de semana largo), el crecimiento de turistas que se desplazaron por el país alcanzó el 16%.
El informe señaló que el consumo se concentró en alimentos, bebidas y gastos esenciales, con menor peso de actividades recreativas y compras. Esa composición marcó un cambio en el perfil del turista, que priorizó reducir costos.
En paralelo, señaló que se consolidó el uso de promociones y medios de pago digitales que, según CAME, marcaron un nuevo récord en el fin de semana largo. Las billeteras virtuales y los descuentos en gastronomía y alojamiento funcionaron como incentivo, aunque sin revertir la tendencia general de menor gasto.
También influyó la cercanía con otros feriados recientes y el contexto económico, que condicionó la planificación. Se registraron más reservas de último momento y una mayor presencia de excursionistas sin pernocte.
Fuerte dispersión entre destinos y eventos como motor
El movimiento turístico no fue homogéneo. La demanda se concentró en destinos con eventos específicos o propuestas diferenciales, mientras que otras plazas quedaron con niveles de ocupación más bajos, de acuerdo con los datos de CAME.
Ciudades tradicionales como Mendoza, Córdoba, Bariloche o Puerto Iguazú mantuvieron su atractivo, aunque con desempeños moderados. En paralelo, localidades con eventos puntuales lograron picos de ocupación, como Goya con la Fiesta del Surubí o La Cumbre con el Desafío del Río Pinto.
Los destinos intermedios y de cercanía también ganaron protagonismo. Municipios con ferias, fiestas gastronómicas o actividades culturales lograron captar flujo, en línea con un turismo más acotado en distancia y gasto.
El patrón dominante fue el de viajes breves, con menor anticipación y mayor sensibilidad al precio. Este comportamiento se reflejó en niveles de ocupación más moderados y en una mayor rotación de visitantes. La movilidad fue alta, pero con menor intensidad de consumo.
El transporte aéreo mostró buen desempeño, con más de 158.000 pasajeros transportados y ocupación promedio del 82%, de acuerdo con el informe.