Jujuy | Calles

¿Cuántos arquitectos se necesitan para arreglar un bache?

Mientras el oficialismo impulsa proyectos para reorganizar el tránsito en los entornos escolares e incentivar el uso del transporte público, la realidad de San Salvador de Jujuy expone otras prioridades. Calles destruidas, un sistema de colectivos cuestionado y la decisión de repintar los espacios de Vía Parking antes que reparar los baches reavivan el debate sobre una gestión municipal que, tras casi dos décadas, sigue sin resolver los problemas más básicos de la ciudad.

cEl concejal oficialista Ramiro Tejeda presentó un proyecto de ordenanza para crear "entornos escolares seguros". La iniciativa propone eliminar espacios de estacionamiento frente a los establecimientos educativos para generar sectores destinados al ascenso y descenso de alumnos. Además, busca incentivar el uso del transporte público y reducir el tránsito vehicular.

En cualquier otra ciudad, probablemente sería un proyecto interesante. De hecho la idea funciona en ciudades bien gestionadas, en manos de gente seria. El problema es que Jujuy está muy lejos de esa realidad.

¿Cómo puede promoverse el uso del transporte público cuando el boleto aumenta cada dos meses mediante una fórmula polinómica que sigue siendo cuestionada? ¿Cómo convencer a los vecinos de dejar el auto en sus casas cuando las unidades son noticia por desperfectos mecánicos, neumáticos desgastados, problemas de frenos, techos con filtraciones, pisos deteriorados, falta de frecuencias, y reiteradas interrupciones del servicio por conflictos salariales que el propio municipio nunca logra prevenir?

Este es el mismo concejal que durante la campaña prometía "escuchar a la gente". ¿Escucha Tejeda a los usuarios que se quejan del precio del colectivo y del estado de las unidades? ¿Escucha a los automovilistas que pagan estacionamiento medido mientras circulan por calles repletas de baches que terminan destruyendo sus vehículos?

Pero la contradicción va más allá. ¿Qué autoridad tiene para hablar de organizar el tránsito cuando integra un oficialismo que lleva casi dos décadas gobernando la ciudad y todavía no puede resolver cuestiones elementales como el estado de las calles?

La calle Salta es el ejemplo más evidente. Hace casi dos semanas se expuso públicamente el deterioro de esa arteria, entre Patricias Argentinas y Ramírez de Velazco, a pocos metros del Hospital Pablo Soria. Los enormes pozos continúan exactamente igual. Lo único que hizo la Municipalidad fue repintar los espacios de Vía Parking para garantizar que el sistema de cobro siga funcionando. No arreglaron la calle; simplemente se aseguraron de que los vecinos continúen pagando por estacionar sobre un pavimento destruido.

Esa imagen resume una forma de gobernar. Cuando el problema es un bache, la prioridad parece ser la recaudación. Cuando el problema es el transporte, la respuesta es incentivar su uso sin resolver antes sus deficiencias. Y cuando los vecinos reclaman soluciones básicas, reciben proyectos que hablan de organización, mientras el desorden sigue siendo parte del paisaje urbano.

Hay otro dato que no deja de llamar la atención. Tanto el intendente Raúl Jorge como el concejal Ramiro Tejeda son arquitectos de profesión. Sin embargo, después de tantos años de gestión, la ciudad exhibe calles deterioradas, un tránsito caótico, barrios con infraestructura deficiente y una planificación urbana cada vez más cuestionada.

Después de casi dos décadas de gestión, ya no alcanza con presentar proyectos sobre cómo debería funcionar la ciudad. La gestión también se mide por el estado de las calles, la calidad del transporte, la infraestructura y las prioridades que se eligen todos los días. Y cuando la Municipalidad encuentra tiempo para repintar los espacios de Vía Parking, pero no para tapar los baches que destruyen los vehículos de los vecinos, el mensaje termina siendo mucho más elocuente que cualquier ordenanza.