Jujuy | Calilegua

Reabrió sus puertas el museo regional de artes plásticas

Enmarcada en la noche de los Museos, se reinauguró el único museo regional de arte de la provincia, tras haber pasado 15 años de su creación.

La puesta en valor replicó el esquema mixto, público y privado, con el que en 2003 se plasmó la iniciativa de un grupo de artistas plásticos de la región que, tras dos encuentros en 1998 y 1999 y una intensa actividad en un taller, tradujeron en la planificación de un museo la necesidad de un lugar donde conservar las obras que producían.

Es un museo que surgió casi de la nada, según recordó Sergio Zago, curador de la muestra con la que ahora se reinauguró y uno de los artistas que le dieron origen.

Las tareas de restauración se llevaron a cabo durante dos años en las manos de empleados municipales, estudiantes y artistas coordinados por Leonor Calvó, responsable del área Cultura de la empresa Ledesma, invirtiendo cerca de 1millón de pesos para la puesta en valor del Museo Regional de Artes Plásticas de Calilegua.

El periodista y escultor Juan José Cánepa, asumió el proyecto en primera persona y obtuvo de Ledesma la concesión en comodato al municipio de Calilegua de dos galpones que habían sido almacenes, y también ayuda para su restauración y adaptación a sala de arte y centro cultural.

El patrimonio inicial del museo se vio enriquecido por la donación de unas 150 obras de Nicasio Fernández Mar y de su colección privada que hizo Alicia Distel Fernández, hija del pintor y escultor.  De ahí que el museo de Calilegua ostente obras suyas y de otros artistas que expresan la identidad de noroeste argentino como Medardo Pantoja, Salvador Benjuya, Eolo Pons, Pastor Monzón Titicala y Jorge Gnecco.

Desde su apertura fue dirigido por Cánepa quien se alejó en 2009 y la autoridad municipal designó a cargo de la gestión, con un presupuesto prácticamente nulo, a una de las empleadas más entusiastas del museo, Ester Díaz. Con el transcurrir del tiempo las frecuentes lluvias y la falta de mantenimiento deterioraron la infraestructura de tal forma que hubo que descolgar obras por filtraciones de agua e inutilizar uno de los dos galpones.

En 2016, tras dos años de hacer actividades conjuntas entre el museo y el Centro de visitantes de Ledesma, a cargo de Calvó, surgió la posibilidad de volver a pedir ayuda a esa empresa. “Fuimos enlazando voluntades y trabajos para darle brillo”, compartió Calvó y destacó el compromiso de Díaz y de sus compañeros de equipo, el artesano Hugo Antelo y el artista plástico Iván Parraga. Los tres se pusieron el proyecto al hombro y contagiaron con su entusiasmo a otros empleados municipales y vecinos que sin que nadie se lo pidiera se acercaron a dar una mano en las refacciones. Participaron también alumnos y profesores del taller de capacitación en oficios de la Escuela Herminio Arrieta de Libertador General San Martín.

Entre todos repararon los techos y depósitos, mejoraron la instalación eléctrica y el sistema de eliminación, instalaron rieles para el montaje de obras e hicieron otros arreglos en las salas de exposición y el jardín.

Fuente: La Nación