La abogada denunciada por racismo se reencontró con su familia en Brasil
Agostina Páez, imputada por injuria racial, fue liberada el viernes después de permanecer unas horas detenida en una comisaría. Mientras avanza la causa, sigue con tobillera electrónica y no puede salir de Brasil.
La abogada argentina Agostina Páez, acusada de realizar gestos racistas a la salida de un bar en Brasil, se reencontró este sábado con su padre y su hermana, quienes viajaron a Río de Janeiro para acompañarla mientras avanza la causa judicial.
La joven santiagueña de 29 años se encuentra alojada en un departamento en la zona oeste de la ciudad carioca, al que regresó el viernes después de que la Justicia revocara la prisión preventiva en su contra que la había llevado a permanecer detenida varias horas en una comisaría. El complejo donde se hospeda está situado a unos 25 kilómetros del bar en el que se produjo el episodio que motivó la denuncia.
"Estoy muy feliz de encontrarme con mi hija nuevamente", expresó Mariano Páez, papá de la imputada.
"No quiero mostrar mi cara en ningún lado. Los medios de la Argentina me ayudaron mucho, pero acá en Brasil para nada", expresó la acusada en declaraciones al mismo medio. En ese sentido, cuestionó el uso de su imagen en una campaña antirracista por parte de la Policía local. "No hay una objetividad (...) Estoy muy expuesta", sostuvo.
"No quiero ver mi cara más por ningún lado": Agostina reconoció tener "miedo", agradeció a los medios argentinos, denunció una "campaña antirracismo" con sus "imágenes" y advirtió estar "en peligro" (Video: TN).
"Estoy en peligro, me llegan amenazas constantemente", indicó la abogada sobre cómo vive su situación mientras avanza la causa judicial. Según su testimonio, las autoridades locales ejercieron un "ensañamiento" sobre su caso. "Me quieren matar", agregó.
Antes de partir desde Santiago del Estero hacia Buenos Aires, donde abordó el vuelo que lo trasladó a Brasil junto a su otra hija, de 16 años, el padre de la letrada definió lo ocurrido con Agostina como "una pesadilla" para la familia y afirmó que permanecerá en Río de Janeiro el tiempo que sea necesario.