Escándalo, hipocresía y retroceso. Estos términos no son nuevos; han acompañado a la humanidad a lo largo de la modernidad, siempre presentes en los momentos de crisis y en los vaivenes de la historia política. A ellos se suma el cálculo político, una herramienta tan antigua como la política misma, empleada para manipular, ocultar y, a menudo, perpetuar el poder.