Sandra Romero, vecina del sector, relató el calvario cotidiano que padece tras sufrir múltiples robos en su vivienda sin obtener respuestas efectivas por parte de las autoridades policiales.
Detalló que los delincuentes ingresaron a su propiedad en seis oportunidades, despojándola de elementos indispensables para su hogar, como su garrafa y documentación personal fundamental para ella y sus hijos.
“A mí me tiene estresada completamente, mire cómo tengo mi cara, se me subió la presión a 18 (...) Yo tengo chico que da de comer y resulta que bueno, no encuentro la solución con el tema de la garrafa. Hasta el agua me roban, ahí pasa la manguera mía que también me roban el agua”, expresó.
Identificación de los sospechosos y venta de lo robado
Romero señaló con nombre, apellido y alias a los presuntos responsables de los ilícitos, indicando que operan en las inmediaciones de su domicilio junto a otras personas que utilizan la zona para el consumo de drogas a cualquier hora del día.
Según relató, tras indagar por sus propios medios, logró dar con el paradero de su garrafa, la cual habría sido comercializada a bajo costo por los sospechosos, aunque los involucrados negaron la transacción.
Hostigamiento y desatención en la dependencia policial
Uno de los puntos más graves de la denuncia recayó sobre el accionar del personal de la comisaría de la jurisdicción, la Seccional N°30. La vecina afirmó que, al acudir a reclamar y radicar las actuaciones correspondientes, fue amenazada y amedrentada por los efectivos en lugar de recibir asistencia. “Una mujer policía salió y me dijo, ¿sabes qué? Dejá de hacer quilombo porque yo te voy a agarrar de la mecha, te voy a meter para adentro (...) Y entonces un gordo de ahí también que estaba encargado de guardia me dijo que me iba a esposar. A mí no me venga a amenazar, le digo, yo estoy reclamando una cosa que a mí me cuesta”, sentenció.
Finalmente, la vecina remarcó que los patrullajes preventivos brillan por su ausencia en el sector, dejando a los residentes a merced de la delincuencia y el desamparo institucional.