Doble acción solidaria contra la contaminación y el hambre
La iniciativa del padre Ian Nercua, ampliamente conocida en la ciudad siderúrgica, incorpora nuevos actores con resultados más que satisfactorios. Ya no se trata solamente de recolectar y llevar productos a las familias carenciadas, ahora se cuida el medio ambiente durante el proceso y se asiste desde los organismos educativos de la provincia.
Como si se tratara de una “cadena de favores” lo poco o mucho que la gente puede hacer por mejorar el mundo será valioso para todos aunque no lo podamos percibir.
Esa premisa movilizó a los vecinos que fueron acercando envases de plástico al barrio Constitución, despejando áreas que se encontraban cubiertas por dichos residuos.
Posteriormente el plástico, material reciclable si los hay, fue cambiado por efectivo y haciendo uso del descuento al que suscribieron gobierno, una entidad bancaria y un reconocido supermercado, el padre junto con sus asistentes adquirieron $9 mil en mercadería.
Los productos fueron llevados a las familias pobres que día a día asisten a los basurales Chanchillos y El Pongo, donde una importante cantidad de niños buscan entre residuos el sustento necesario para combatir la dura realidad.
Allí es donde entra en acción la parte oficial del emprendimiento a través de Lorena Gordillo, coordinadora del programa infanto juvenil dependiente Subsecretaría de Coordinación Educativa.
Habiéndose enterado de la obra del padre Ian y su comunidad, el Ministerio de Educación ha sumado esfuerzos en la campaña a través de un relevamiento de los menores que por causas de fuerza mayor terminan dejando la escuela, visitando los domicilios precarios con maestras comunitarias, conociendo su realidad y atendiendo sus necesidades.