Como describe, buscan situar al arte “como herramienta de transformación de realidades que muchas veces son ignoradas en los barrios”.
“El arte moviliza deseos y emociones. El consumo queda de lado, se habla de una perspectiva de derechos humanos, se habla y trabaja con una persona y se le da el lugar que le corresponde. Cuando uno trabaja con ello hay que dejar de lado las representaciones sociales, los prejuicios y estigmas”.
Por otro lado, indicó que se contemplaría “hablar de la sustancia para informarse de los problemas de consumo que tienen las personas y ver qué les genera. Todas estas personas con las que se trabaja en los barrios tienen muchas carencias y no se habla de las mismas, no se da lugar para hablar de eso. Hay abuso, abandonos, historias de vida, y con el arte, de a poco va surgiendo la confianza para que la persona hable y vea qué le pasa”.
“En barrios populares, uno va con arte y la gente se acerca, algo que no sucede en otros espacios, donde cuesta un montón que la gente vaya a ver un espectáculo de música, una obra de teatro, un espectáculo de circo”.