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La educación en modo electoral y los chicos empujados al abismo

Distintos sectores alertaron a la política el riesgo que significaría el cierre de las escuelas durante el 2020 y gran parte del 2021.

Advertían que con el cierre de las escuelas ocasionaría indefectiblemente que los alumnos no sean capaces de apropiarse de los conocimientos necesarios para cada nivel.

Ahora que el gobierno ha resuelto abrir las escuelas, todo parece indicar que la situación no será distinta a la que veníamos viendo.

Según un estudio de CIPPEC, en todo el territorio nacional, 7 de cada 10 alumnos de secundaria tienen dificultades para comprender un texto. Según los técnicos el motivo central de este catastrófico número está directamente vinculado a la pérdida de días de clase.

En el último resultado dado a conocer luego de las pruebas PISA, el Banco Mundial reflejaba que el 52% de los chicos argentinos de 15 años mostraba muy bajos rendimientos en lectura, pero según el CIPPEC ese número ahora alcanza el 73%.

Lo concreto es que la mayoría de los alumnos secundarios de la República Argentina no logran “…identificar la idea central de un texto de longitud moderada, encontrar información siguiendo criterios explícitos, aunque a veces complejos, y reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos cuando se les indica…”.

Esto se vio claramente reflejado cuando la empresa Toyota pretendía incorporar 300 nuevos operarios, y a la hora de la selección del personal encontró que los postulantes no eran capaces de interpretar un simple manual de manejo de lagunas máquinas de la planta de producción.

Toyota finalmente no logró poner su nueva planta en funcionamiento.

Según los expertos, no adquirir una competencia lectora suficiente como para poder comprender e interpretar un texto, es el camino a las muchas repeticiones y abandonos escolares.

Un chico que no comprende un texto, no es capaz de relacionar hechos o interpretar las ideas principales. Le falta una comprensión global del significado y por tanto la imposibilidad de argumentar su opinión respecto a la globalidad de un texto.

A ese panorama ahora tenemos que agregar otro elemento que no será menor, el cierre de las escuelas durante el 2020 y parte de 2021 no será gratuito, tendrá un alto costo que aún es imposible medir.

Otro elemento que es fundamental tener en cuenta es la deserción en nivel secundario, en tiempos de normalidad ese número alcanzaba el 18% de chicos de entre 15 y 17, pero este cierre de las escuelas elevó ese número a 22% durante el 2020.

En este tema, son varios los elementos que entran en juego, pero según los investigadores, la deserción está íntimamente ligada a los niveles de pobreza, ya que a temprana edad los estudiantes deben dejar las aulas para trabajar y colaborar en el sustento del hogar.

Estamos hablando de un problema que abarca a La Argentina toda, y Jujuy no es la excepción, por más que el relato gubernamental pretenda convencer a algunos incautos que en estas tierras vivimos una suerte de nirvana educativa.

Morales primero decidió cerrar todo sin medir ni evaluar las consecuencias, después en otro arranque injustificado resuelve abrir todo, duró un suspiro y la pandemia se llevó puesto el ataque de originalidad, y ahora una vez más resuelven abrir de manera intempestiva.

Los resultados están en la calle, padres y alumnos de establecimiento tanto públicos como privados reclaman por que los edificios no están en condiciones para cumplir con los protocolos diseñados por el gobierno.

En la técnica 1 ni siquiera hay la cantidad de bancos necesarios para la cantidad de alumnos.

O la técnica de Perico, cuyo edificio está en paupérrimas condiciones.

El Colegio N°2 Armada Argentina sigue con sus aulas diseminadas por toda la ciudad.

Estos son solo tres ejemplos que grafican el estado de los establecimientos educacionales. Más de un año estuvieron cerrados y sin embargo el gobierno lejos de invertir en las refacciones necesarias, ocupó su tiempo en inaugurar carteles.

La dirigencia argentina, por supuesto que la jujeña incluida, durante toda esta pandemia pretendió utilizar a la educación como caballito de batalla electoral, la única medición que servía era la de las encuestas. En esta locura, Morales es un abanderado.

En Jujuy tenemos docentes con niveles salariales por debajo de la línea de pobreza, edificios escolares en estado lamentable, nula conectividad para las clases virtuales que pregona el gobierno, y una infinidad de carteles inaugurados en modo electoral. Todo esto está empujando a los chicos jujeños a literalmente caerse del mundo.

Los costos de tantos desatinos inexcusablemente los deberán pagar las nuevas generaciones.

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