Qué pasó ayer: detalles de una tarde agitada
El mensaje del gobernador Gerardo Morales en la Legislatura se vio por momentos opacado ante la manifestación violenta que encabezaron dirigentes sindicales, opositores y de algunas corrientes sociales. En el discurso, hubo defensa de la gestión y una tenue autocrítica.
Jornada atípica en la Legislatura de la provincia, la que se vivió el miércoles 4 de abril.
El gobernador Gerardo Morales concurrió para protagonizar la ceremonia tradicional con la que se abre las sesiones ordinarias de la Cámara de Diputados, pero se encontró con una dura manifestación nutrida por varios cientos de personas, encabezada por reconocidos dirigentes sindicales y de la oposición.
Desde muy temprano se había instalado el rumor, que con el correr de las horas se fue transformando en certeza: los gremios harían sentir su descontento por el tratamiento recibido del gobierno en los últimos meses.
Si bien el resultado de las paritarias - que dejó un modesto 5% de aumento para los trabajadores estatales prácticamente impuesto por el gobierno - parece haber sido el disparador de la protesta, la relación entre la dirigencia sindical y los funcionarios de gobierno está quebrada desde la llegada misma de la nueva gestión.
En ese marco, las partes dispersas son las que parecieron haberse unido ayer en una protesta que caminó en varios pasajes por el límite del descontrol, mientras el gobernador Gerardo Morales hablaba en el recinto de la Cámara de Diputados.
Frente a las vallas, con un cordón de policías – que a la postre también son trabajadores estatales – se podía observar al histórico líder de ATE, Fernando Acosta (mentor de Milagro Sala), y dirigentes cuestionados como el ex CEDEMS, Iván Mendoza, a quien Morales le dedicó un párrafo en su discurso. Junto a ellos, sobresalían rostros identificados con el peronismo como el abogado Hugo Huespe, vinculado a la militancia de la actual diputada provincial Liliana Fellner, debajo de banderas que enarbolaban los nombres de tres de los sindicatos más fuertes de la provincia: ATSA, ADEP y CEDEMS. Completaba el cuadro la izquierda, cuyos legisladores provinciales se ubicaron junto a los manifestantes.

Al término del discurso de Morales, la diputada peronista Alejandra Cejas condenó la “represión” de la policía, y cuando se le repreguntó por los dos efectivos que recibieron atención médica tras haber recibido proyectiles en sus cabezas dijo: “nosotros también tenemos varios heridos”, en lo que podría interpretarse como un llamativo lapsus linguae.
Mientras afuera las piedras volaban e impactaban contra vallas, policías y móviles de televisión, adentro de la Legislatura de la provincia, Gerardo Morales le hablaba a la asamblea legislativa.
Durante la mayor parte de su tiempo frente a los diputados provinciales, Morales defendió la tarea que despliegan sus funcionarios en toda la provincia, enumerando obras en casi todas las áreas.
Sobre el final, el gobernador buscó resumir esta idea remarcando en varias oportunidades que “en cada localidad de la provincia hay una obra en marcha”. “Hay un gobierno presente en el territorio”, remarcó.
En cuanto a los ejes de su gestión, vinculados al “cambio de matriz productiva”, reiteró temas que habían formado parte los mensajes anteriores.
El parque solar de la puna, quizás la mayor apuesta, tuvo otro pormenorizado detalle y hasta la explicación del retraso en la conclusión de la planta, la que el gobierno local atribuye a la demora de una obra de infraestructura que está a cargo del gobierno nacional.
En ese fragmento, Morales volvió a resaltar “la paz social” alcanzada a partir de la disminución de la protesta en las calles, y dijo que esa situación fue la que permitió que el estado provincial se financie en el mercado de capitales. Esta referencia fue aprovechada por la oposición, que no tardó en hacer el contraste con lo que estaba ocurriendo afuera de la Legislatura.
Sobre el final, Morales acusó recibo de lo que muchos sectores le marcaban como necesario: una autocrítica sobre las falencias que muestra el gobierno en algunas áreas.
Allí, sin puntualizar, reconoció: “cometemos errores y no somos falibles”. “Esto es así, cuando un proyecto se cae o no se logra hay que insistir si realmente tenemos el convencimiento”, se lo escuchó pronunciar en otro momento.
No obstante, evitó hacer referencias puntuales a áreas de su gabinete.
Finalmente, un párrafo especial se llevó una situación de coyuntura: las protestas en Educación, y el cuestionado esquema de los Centros de Educación Integral de Jóvenes y Adultos (CEIJA), institutos surgidos en el año 2008 ofreciendo la posibilidad de terminar los estudios secundarios en tres años.
“Se terminó el curro de Iván Mendoza y Felipe Quiroga”, sorprendió Morales, al señalar con nombre y apellido a quienes considera como agitadores de la protesta. Mendoza y Quiroga fueron las caras visibles de este sistema, de cuestionada calidad educativa, que fue financiado con fondos públicos para abastecerse de cargos docentes y además cobraba a los alumnos cuotas e inscripciones que promediaban los $2.000.
Mendoza, casualmente, se encontraba entre los manifestantes que se enfrentaban con la policía afuera del recinto.
La situación de la escuela Hellen Keller fue el otro blanco de los señalamientos del gobernador, que defendió la decisión de unir en un mismo edificio a esa institución con los alumnos de la escuela de teatro “Tito Guerra”, lo que muchos padres rechazan.
En ese punto, Morales aseguró que escucharán los reparos de la comunidad educativa, pero nuevamente acusó a la oposición de agitar la protesta.


