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“Con su permiso señores, un lujanero les habla”

Con su permiso Don Borjas, a usted que a sido un gran dirigente que nos llevó de la gran cancha de tierra, hasta poner en nuestros ojos el gran polideportivo, que hasta el más vecino no hubiese soñado. A  usted Don Borjas que fue militar y mantuvo la misma firmeza, para tener subordinación y valor,  para cuidar nuestro querido club.  Sin embargo, al pasar a su lado, pude ver sus ganas de bailar un tango, y de conocer el  2 x 4,  porque lo conocí  varón, como no había igual.

Perdón, le digo igual, a usted don Chilali , otro hombre que se dedicó a las paredes que se levantaron, con el pasar del tiempo. Porque usted también supo de esfuerzos y de volver a casa “agarrándose la cabeza”, porque el club Luján tuvo su fiesta y diversión en ese cuarto de hora de historia.

Claro, yo me sabía parar apoyado en el palo de madera cuadrado, que daba a espaldas de la Calle Tumusla , mientras la polvareda  se levantaba entre los contrincantes de turno. Por ahí se me daba la gana de preguntarle  al arquero, que ¿cómo iban? , mientras  - si estaba aburrido -  me iba una cuadra más abajo (al lado de la cancha de Gimnasia), en donde hoy está el Colegio Polivalente de Artes, junto a la escuela “Lavalle”, para ver un partido para mis antojos.

El Barrio Luján era una zona de cuidado, no solo porque los que iban a jugar ahí debían mantener modales, sino porque en las noches era una barriada  “embromada”, más si ibas a bailar  al club Luján de la Calle Humahuaca con la música de SAMI “El bolichero”, en donde se armaban las trompadas más feroces en  los sábados nocturnos.

Hasta que el club fue en crecimiento graduado, como hacían esos dirigentes de antes, con sabiduría  y sensatez,  como manda ese libro no escrito de los grandes dirigentes…

Deportivo Luján fue siempre un club de los ascensos, por eso sus mejores momentos los vivió haciendo hazañas  en esas contiendas, de ahí que hizo feliz  a su gente por sus luchas.

Claro – que yo recuerde – Luján siempre tuvo buenos equipos, como buenos jugadores, pero su mayor gesta ( yo ya estaba el en periodismo deportivo)lo realizó allá por el 88, cuando el equipo dirigido por “El loco” Rey , quién vivía en una pieza precaria del club, condujo a los campeones de ese año . Les conté en otras páginas , que ese equipo fue una “Catenaccio” que comandó Ozán en el arco, , Civardi como cancerbero, el “Rata” Segura como un “Titán” desde el lateral izquierdo, el “Diablo” Centeno como estratega, y arriba con el “Negro” Fernández como un avezado delantero. El resto ustedes ya lo saben, Luján aguantó el cero a cero, frente al importante Circulo Deportivo Policial, ganándole en definición por penales.

Pero eso quedó atrás, hasta que vinieron los nuevos tiempos con el “Chacho” Zambrano, como la cara en la Liga Jujeña de futbol, Yendo y viniendo como las caras más  visibles  del club en los pasillos de la Liga Jujeña de la Calle Martín Fierro.

Yo creo que entre Zambrano y el “Coco” de Cuyaya, son los rostros más célebres en los últimos tiempos, sin faltarle el respeto a los otros delegados, que siempre pusieron su presencia por los clubes luchadores de nuestra bendita Liga.

Así los tiempos, Deportivo Luján fue perdiendo base y sustento, hasta que sus cimientos parecieron situarse en un cataclismo.

Es que Deportivo Luján, por manos sospechosas  y mal intencionadas de algunos dirigentes, los llevó a la “Bancarrota”, con “Bandera Roja” para rematar sus instalaciones.

Por eso los periodistas lo bautizamos” El ave Fénix”, por haber salido de la nada para constituirse en algo.

Lo vivimos  día a día, paso a paso, momento a momento, con las ganas compartidas de llorar muchas veces, y otras  festejando un pasito más para salir de ese quebranto.  Hasta que el gobierno – que muchas veces no escucha – esta vez sí escucho.  Así salió adelante, mientras los deportes seguían paseando el color “granate” por todas las canchas,  por que la institución estuvo vapuleada, pero el alma de sus niños y jóvenes estaban intactos, motivo suficiente para no abandonar la lucha.

Seguro que hemos hablado solo de algunos nombres, pero habrán otros que las omisiones se los llevó, pero cada ladrillo, cada clavo puesto lleva la impronta de los que amaron desinteresadamente al club.

Pero si quisiera acordarme de alguien que se ganó mi cariño y el recuerdo eterno, por lo que  compartimos un ratito de nuestras vidas. Ese humilde hombre e intrepidez lo llevaron a hipotecar su propiedad para salvar al club de sus amores. Ese hombre se llamó Cesáreo Calliope, un italiano que llegó andando en bicicleta afilando cuchillos, haciendo sonar  su armónica desde Europa y por toda América. Hasta que llegó a Jujuy para quedarse para siempre entre nosotros.

Para entonces, el padre del “Rana” Valencia ya había fallecido por lo que,  su puesto de “cuidador de la cancha quedó vacante, y fue así Don Cesáreo Calliope llegó a ser el nuevo “canchero” del Estadio La Tablada.

Nos hicimos amigos a primera vista, por un día entré a la cancha con una camiseta manga larga de color azul pero con el escudo de la selección italiana bordado. El tano se vio sorprendido como emocionado y antes de saludarme, miraba mi casaca  diciéndome ¡ la azurri, la azurri ¡. Después me preguntó, ¿usted quién es bambino? , viendo su emoción en su cara le contesté:

¡ Betega ¡(refiriéndome al famoso goleador de Italia 78). El tano estalló en una carcajada, festejando mi ocurrente respuesta .Ahí comenzó un intercambio de conocimientos entre los dos, mientras nombrábamos a Paolo Rosi, Scirea, Cabrini, Cucuredu, el arquero Dino Soff, Antognoni, Graziani,Gentile…

Desde ese día siempre lo buscaba al lado de su casa ( debajo de la platea del estadio) en donde iban a sentarse colegas como “Rulo” Romero, “El negro”Tolaba, Pastore, Don Calliope y yo.

Compartimos charlas a pesar de ser apenas un jovencito que se habría camino en el periodismo y me contaba que él pudo ver en acción en Europa Di Stéfano, Rial, Gento, Kopa y Puskas de aquel Real Madrid inolvidable, mientras me refrescaba cosas que yo había leído en los libros y revistas. Por eso me podía poner a la altura de Don Cesar que – muy emocionado – también contaba de algunos clásicos en Brasil que vio con el Flamengo y Fluminense. Claro que también me contaba del gran “Rey Pelé” y algunas de sus maravillosas jugadas.

En una fecha tan significativa como la del domingo, recuerdo a ese hombre que dejó una propiedad de garantía con tal de que su Deportivo Lujan subsanase un riesgo económico que podría haberlo afectado.

¡ Lo contento que estaría el Tano  si hubiera visto a esos muchachos , luciendo la camiseta con el noble escudo del Club Deportivo Luján.

Pasaron muchos años de perseverancia, de silencios, de amarguras, de lucha, hasta aquellos pibes como Paz, Juan Rojas, Yevara, Vidable, Mamani, Chaile, Orellana, Julio Rojas ,Léon, Laime, Vilter, Marín, Martínez, Burgos, bajo la conducción técnica del querido  “Palito”Sosa  y sus humildes colaboradores que lo respaldaron permanentemente.

Por supuesto no podía faltar la mascota, que emulaba el mito del “Ave fénix”, la leyenda del gran pájaro que resurgía de sus cenizas. Ese día “El ave fénix” voló muy alto, para hacer posible la utopía que soñó Francisco Borjas de formación militar y de afición tanguera, como mi amigo Don Cesáreo Calliope conmovido seguramente desde el cielo.

Por todos aquellos que ya no están, o que tuvieron la fortuna de estar presentes,  mientras una lágrima surcaba las mejilla del mas estoico asistente a ese día inolvidable.

Por último, después que pasen las aventuras que siempre te propone el futbol, llegará el mañana cuando se transformen en hombres, cuando desempolven los cuadros de las fotos, cuando saquen los recortes de los diarios.

Pero si he  vivido como jugué en la cancha, como dice “Pacho” Maturana, con  la alegría de jugar, de disfrutar cada momento, de superar metas, de no abandonar convicciones de vida…Si al final de nuestros días,ciertamente  seguiremos siendo Deportivo Luján nos daremos cuenta ¡ QUE SER LUJANERO VALIÓ LA PENA Y LA GLORIA !

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