Gobierno de Jujuy: Unión, paz… y panfletos
A los elocuentes problemas de gestión que vienen arrastrando, ahora se suma una serie de dislates que erosionaron los propios cimientos del ahora partido gobernante.
Cuando resolvieron iniciar un cruento ataque a la libertad de expresión, solo unos pocos se atrevieron a manifestar su disidencia ante el propio Morales, aunque por lo bajo la lista de descontentos con la decisión política se multiplica de manera exponencial.
Mientras tanto los esbirros del primer mandatario recorren oficinas gubernamentales, despachos parlamentarios y locales partidarios intentando convencer a los propios sobre la necesidad de cerrar filas, obedecer y alzarse en armas contra este medio en sus múltiples plataformas.
Pero la tropa no está convencida, saben que esta cruzada va directamente al fracaso.
Fuentes seguras confiaron a Jujuy al Momento que las encuestas están marcando una nada despreciable caída de la imagen del gobierno de la provincia, que los guarismos están muy lejos de lo esperado por estos tiempos y que el propio Gerardo Morales experimentó una baja en su imagen, atribuida no solo a la errática y cuanto menos sospechada gestión; sino también a desaciertos propios impensados hace algunos meses atrás.
Por ahora les queda la tranquilidad que en el espacio opositor solo abunda una dirigencia vetusta y con elocuentes muestras de una impericia sin igual.
Este panorama lejos de llevar a la reflexión y a la lógica de analizar y reaccionar de acuerdo a la magnitud de los problemas, ocasionó que aparezca en toda su plenitud ese viejo adagio que refiere a que “cada radical es una soberanía”, máxime por estas horas que Morales recorre orondo las lejanas tierras galas.
Dicen que los libres pensadores florecieron sin solución de continuidad y en este rubro algunos se animan a enrolar a Marcelo Fernández, presidente del Banco de Desarrollo.
Tanto en la sede radical, en los despachos gubernamentales como en la sede parlamentaria, incluso en los mentideros radicales, sindican a Fernández como el autor intelectual y material de los mentados panfletos.
Marcelo Fernández fue el mismo que pretendía que la nuera de Guillermo Jenefes sea su asesora por la módica suma de 100 mil de los grandes, empresa que quedó frustrada por el escándalo público.
Esa es la versión que corre como reguero de pólvora en los pasillos donde se cocina el poder provincial, y nadie quiere hacerse cargo del dislate político que generaron los panfletos.
Desde el comando de los trolls oficialistas ven con singular preocupación cómo los panfletos generaron una escandalosa reacción negativa del jujeño que entiende que los recursos públicos están tirados por la calle.
Algunos entendidos en la vida de la UCR local y de la lógica gubernamental, son capaces de sostener ante cualquiera que es imposible una maniobra semejante sin el visto bueno de Morales.
Por ahora son todas acusaciones cruzadas, aunque Marcelo Fernández está en el ojo de la tormenta y sindicado como el autor intelectual y material de este absurdo.
Justo en la era digital, a los radicales se les ocurre gastar una fortuna haciendo panfletos, Albert Einstein solía decir que “dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo…”