Por las constantes inundaciones, una directora pide trasladar su escuela
- En días de lluvia y temporal se hace imposible cruzar la calle Portugal.
- Además de los problemas por el tiempo, la infraestructura escolar también genera inconvenientes.
- Cansados, piden que se traslade el establecimiento a una zona que no se inunde.
El establecimiento Secundario Nº 7 está ubicado en calle Portugal. Hace más de una década que funciona en el Loteo Nuevo Perico. Se trata del sector donde hace unos meses aparecieron peces en plena calle.
En diálogo con Radio 2, la directora del establecimiento, Norma Torres, relató la odisea a la que se enfrentan alumnos y directivos a la hora de poder llegar a clases.
De hecho, esta mañana con el temporal debieron hacerles señas a los alumnos que iban llegando para que se vuelvan a sus casas ante el peligro de cruzar la calle totalmente inundada. Según la directora, el canal de Santo Domingo rebalsa, aunque no haya temporales.
“Es indigno ver que los alumnos y los directivos se queden con los pies mojados. Intentamos que nos den solución al tema pero seguimos en lo mismo. Se hizo el cordón cuneta pero no se rebajaron las calles ni salida, por esa el agua está empozada”.
La preocupación de la docente viene desde hace tiempo y radica en el peligro ante posibles incidentes que puedan sufrir los alumnos.
“Se hace muy difícil trabajar así. Hoy suspendimos las clases porque esta mañana era imposible pasar. Nos paramos en la esquina y con los porteros les hacíamos señas a los alumnos que no vengan, que se vuelvan. Algunos llegaban en auto y al intentar volver se empantanaron. Además no tenemos colectivos con la frecuencia necesarias”.
Por ello, el pedido que realizó la directora demuestra el cansancio de reiterados pedidos a los funcionarios para encontrar soluciones, sin respuestas positivas.
“Pedimos que se trasladen las instalaciones de la escuela a una zona no inundable. No es justo, acá no se puede trabajar”.
Asimismo, otros problemas relacionados con la infraestructura del establecimiento generan el enojo de la comunidad educativa del secundario: la loza se agrieta y hay filtraciones en los espacios con chapa, que ocasionaron que docentes y alumnos que resbalaran y sufrieran caídas y hasta quebraduras.
“Uno puede tener la mejor buena voluntad de hacer las cosas pero llega un momento en el que decimos basta”.