Crisis personales, denominador común en los suicidios de los policías
La policía de la provincia se vio sacudida por un nuevo caso fatal que tuvo como protagonista a un integrante de la fuerza.
El caso de la joven Jimena Calizaya, quien se quitó la vida durante el fin de semana, motivó la preocupación de la conducción en la fuerza, por lo que revisan en detalle cada suceso.
“Suicidios en la policía hubo siempre, nunca de esta envergadura ni con la repercusión que tuvo por el uso del arma reglamentaria, que es lo que hace esta voz de alarma mucho más significativa”, observó Mario Taglioli, jefe de la dirección de Bienestar Policial de la policía provincial.
Para Taglioli, los factores desencadenantes de las trágicas decisiones no se resumen a uno sólo.
“Hay características comunes de conflictos a nivel personal, familiar y privado; esto no significa sacarnos la responsabilidad, pero tenemos que hacer una lectura seria si queremos hacer una intervención efectiva”, explicó el uniformado.
No obstante aseguró que se trabaja en “devolver la dignidad” a las condiciones en las que trabajan, “lo cual no significa descuidar el servicio de lo que es la seguridad pública”.
Por otro lado, el director cuestionó el pedido de un sector de la fuerza que exige un límite a los recargos, esto es, las jornadas extendidas de trabajo de los uniformados, entendiendo que esto es una característica esencial del servicio de seguridad.
Respecto del caso de la Cabo Calizaya, aseguró que había sido sometida a un test de evaluación psicológica hace sólo cuatro meses, y sus resultados habían sido satisfactorios.
“Estamos hablando de una persona que tenía una red de contención familiar sólida. Sin embargo terminó cayendo en una situación desatada por un vínculo afectivo producto de relaciones personales”, indicó Taglioli.