"En estos años de hospital atendí abortos en menores de 11 años"
La interrupción legal del embarazo es uno de los temas que más polémica ha causado en estos últimos tiempos y que tiene a la sociedad divida en tres posturas, quienes están a favor, quienes están en contra y los que prefieren no opinar.
Lo cierto es que el debate se ha instalado en la agenda parlamentaria y el próximo 13 de junio se definirá si se aprueba o no. Si bien ya existe una ley de 1921 que contempla la posibilidad de abortar ante ciertos casos, el nuevo proyecto permitirá que niñas desde los 13 años puedan decidir si someterse a esta intervención y las menores de 13 podrán hacerlo con autorización de un tutor.
Basado en su vasta experiencia al frente del área de Ginecología del Hospital Pablo Soria, el doctor Ricardo Cuevas manifestó que no hay que cerrar los ojos ante una realidad actual como lo es el aborto.
"A lo largo de todos los años que trabajé en el hospital atendí abortos en menores de 11 años, 10 años. No hay límite para eso. Chicas de la ciudad, del interior de donde quieras".
Claramente que para realizar estas intervenciones se contempló lo que rige en la ley actual, que expresa que sólo pueden practicarse si existe riesgo de vida de la mujer o en caso de violación. Y en este último caso Jujuy cuenta con cifras alarmantes, en abril pasado la fiscalía de investigación N° 8, reportó que cada semana reciben en su despacho entre 10 y 15 denuncias de abuso sexual.
Cuevas explicó que el "Tratamiento de la interrupción legal del embarazo estará permitido hasta la semana 14".
Ante este panorma que indica que el proyecto finalmente será aprobado otra de las cuestiones que abrió polémica fue el recurso de "objeción de conciencia".
La Academia Nacional de Medicina define la objeción de conciencia como el "testimonio pacífico y apolítico por el cual un médico puede no ejecutar un acto reglamentariamente permitido, sin que ello signifique el rechazo de la persona y el abandono del paciente".
En esa línea, Cuevas señaló, "Lo que le permite al médico es no atender lo que no quiere atender. Pero la ley deja establecido que en el caso de la interrupción legal del embarazo, si nadie quiere hacerlo lo tiene que hacer el director del hospital, o solucionarlo de alguna manera consiguiendo a alguien para que lo haga".
Muchos médicos se resisten a realizar este tipo de intervenciones por motivos religiosos o personales, pero también influye el miedo a posibles conflictos judiciales, cuestionamientos éticos, o represalias por parte de familiares de quienes abortan.
"Cuando estaba en el servicio de ginecología del Hospital Pablo Soria todos los médicos firmaron un papel diciendo que eran objetores de conciencia, el único que no firmó fui yo. Actualmente uno dice que es objetor de conciencia y listo".
"Ahora en breve va a salir un registro de objetores de conciencia", señaló.
En cuanto a cuestiones de educación sexual indicó que en el nosocomio funciona una consejería a la cual puede acercarse cualquier jovencita sola o con su pareja para pedir información sobre métodos anticonceptivos.
"En las consejerías se les explica todo sobre los anticoneptivos y se dan profilácticos en forma gratuita. Ahí no necesita ir con un adulto", finalizó.